Soledad

Compártelo si te gusta:

Cuenta la historia fantasmal
de un chico en su alcoba
con la única compañía
de un monstruo digital
que junto a él mora.

Con su triste alegría,
letras centelleantes
narran lejanas vivencias,
imágenes que muestran
la soledad de otras almas
que sin miedo se exponen
para paliar sus tragedias.

Una casa abarrotada
cuya silenciosa cháchara
habita en cada rincón,
y donde la vida fluye
bajo la brillante luz apagada
de una solitaria habitación.

Cenas multitudinarias
cuyas vacuas sillas
y el insípido manjar
aumentan el idilio
de una triste alma
y su solitario pesar.

Horas que parecen días,
días que fluyen lentos
y una nueva ilusión
con aquella esperanza
de alegrar el camino
del desértico corazón.

Mas otra vez el silencio
de una semana cuyos meses
amenazan con romper
la quietud de las olas
que animaron la vida
de aquel solitario correr.

Palabras que el viento arrastra
con un silencio abrasador
y pensamientos fluyendo
en una errática mente cansada
de las vueltas que dio
tras cientos de años
en la misma situación.

Humano de esperanza,
humano de sentimientos futuros,
vivencias no llegadas
y el recuerdo de las que fueron,
que avivan el fuego del corazón
herido por las palabras
que no se dijeron.

Vagando por parajes de asfalto,
el futuro de una rica vida
no apacigua el incesante dolor
de la soledad que se avecina.

Con latido que se apaga
y alma que no ríe,
un lúgubre fantasma vaga
entre lejanas risas compañeras
mitigando el punzante dolor
de los largos días sin fronteras.

De entre la multitud
de una sociedad solitaria
suscribe estos pobres versos
una tristeza que esconde
una realidad no contada
y esperando queda
que la afinidad encontrada
no sea de fantasía,
pues de ese monstruo digital
florezca una hermosa rosa
de un amor y su alegría.

angro
Soledad
6 marzo 2010
CC-BY-NC-SA

Siento que no tenga una estructura concreta ni buenas rimas, pero nunca he escrito poesía y lo he hecho en un rato tal como lo iba sintiendo.

Compártelo si te gusta:

Los reyes magos echan a Papá Noel

Compártelo si te gusta:

Veo en el WTF de Microsiervos que los reyes magos ya han empezado su cruzada para echar a Papá Noel de España. Al parecer, en Sevilla ya han empezado a dar caza al gordo seboso de la CocaCola.

Yankis go home

Propongo que hagamos entre todos algo así.  Yo desde luego voy a ver si me invento algo.

Compártelo si te gusta:

El chiste de las madalenas… por Lola

Compártelo si te gusta:

¿Recordáis el chiste de las madalenas? Mirad esto. Os aseguro que me he reído igual que con Santi Rodríguez.


Es muy buena, se lo sabe de memoria y lo cuenta igual. Me ha encantado.

Felicidades, Lola.

Compártelo si te gusta:

Sin palabras

Compártelo si te gusta:

Llevo 10 minutos pensando qué título ponerle a la entrada, pero no hay palabras.

Simplemente mirad esto y juzgad vosotros mismos.


Compártelo si te gusta:

Risas contagiosas

Compártelo si te gusta:

Para que veáis que la risa es aprendida. Aquí os dejo un vídeo con unas risas contagiosas de lo más raras.


Fijáos que la última parece un zoológico. Le sale un chimpancé, un burro, un cerdo y a saber cuántos animales más.

Compártelo si te gusta:

La paradoja de buscar pareja

Compártelo si te gusta:

Hay veces en las que tu mente de dice que te falta algo, que tu vida está vacía, algo que no te puede llenar ningún artefacto material. Te falta una pareja, alguien con quien compartir tu tiempo, tus experiencias y tus aficiones; alguien a quien querer, amar y de quien ser amado, ser querido; alguien con quien pasar lo mejor de tu vida, convertirla en el centro de tu existencia…

No sabemos por qué ocurre, ni por qué es tan fuerte esa sensación, pero tarde o temprano nos pasa. Si tienes suerte de que encuentras a tu pareja antes de que te ocurra, felicidades, eres uno de los pocos privilegiados que no le pasa.

Para muchos les resulta fácil encontrar «pareja», ya que se arrima a la persona que menos asco le dé e intenta seducirlo/a. Es una costumbre muy extendida. Hoy estás con una persona, mañana estás con otra. Lo más curioso es que, en la mayoría de los casos, estas parejas terminan despreciándose el uno al otro. Y es ahí donde te das cuenta quiénes han estado por estar y quiénes han compartido una experiencia bonita.

Pero es muy curioso ver otra cosa. El tiempo medio sin pareja de este tipo de personas no llega al año, y en muchos casos ni siquiera pasan unos pocos meses.  Llegan a tener varias parejas (muchas, en algunos casos) antes de encontrar a la definitiva.

No digo que ser así sea mala costumbre. Es una forma de ver la vida como otra cualquiera. El que lo haga es porque es feliz.

Otra cosa sería hacerlo por no estar solo, pero sufrir lo indecible con cada nueva pareja. Esa sí me parece una costumbre absurda, porque no se está disfrutando.

Pero ahora viene la paradoja. Mientras seas una persona que busca pareja y la encuentra fácilmente (aunque te dure poco), pues vas pasando bien el día.

Pero imagina ahora que eres una persona que no puede tener pareja tan fácilmente, y que, por tu forma de ver una relación, tu vida sea una contínua soledad amorosa. Quizá sea por tu forma de socializarte, o porque no te gusta ir saltando de flor en flor, o porque eso de «ir de caza» no es lo tuyo, y te gustan las relaciones más naturales… Quién sabe. Lo único que sabes es que tienes XX años y no tienes pareja.

Sabes que, a menos que estés en la tercera edad, no debes desesperar. Sabes que el amor puede llegar en cualquier momento, de quien menos te imaginas, y será para siempre, o quizá te haga vivir muchos años agradables. Sabes que esa desesperación que tienes es irracional, no es lógica.

Pero hay veces en los que esta forma de pensar no se ve tan clara. Aunque seas una persona positiva, sin miedo a los problemas y con recursos, te encuentras entre la espada y la pared.

Por una parte, no te gusta salir de marcha, no te diviertes, no te lo pasas bien porque el barullo, la algarabía y la muchedumbre no terminan de gustarte. Eres tranquilo, te gusta ir a heladerías, cafeterías, restaurantes, a la bolera de la esquina o al cine. Te diviertes más en una barbacoa con amigos que en una discoteca repleta de gente sin poder hablar ni hacer nada.

Bien, pero ya sabes el dicho: «el que algo quiere, algo le cuesta», así que no descartas salir de marcha. Pero te encuentras con otro escollo, porque has elegido bien a tus amigos, en tu afán por tener amigos afines a ti. Y eso supone un problema en esta situación: a ellos tampoco les gusta salir. Luego te planteas que si ellos tampoco les gusta salir, tendrán sus métodos para conocer gente. Pero te das cuenta de otro problema: todos tienen pareja. Sí, todos tus amigos tienen pareja, y ninguno se salva.

Y tu mente empieza a agobiarse, porque ve que se le acaban las ideas. ¿Qué vas a hacer? No puedes plantarte en una cafetería y entrarle a la primera chica que pase por tu lado. Sabes que algunos lo hacen, pero tú no eres así, no te sale, y no serás natural. ¿Qué más puedes hacer?

Sí, eso es. El silencio por respuesta. Te planteas que quizá tengas pocas ideas por verlo desde dentro, y que la situación te ciegue. Así que vas a tu colega, con el que mejor te llevas. Y le preguntas. Y tus esperanzas se ven rotas cuando él empieza a elucubrar y a buscar soluciones… y todas llevan a un punto muerto sin que tú abras la boca. Te das cuenta que la situación no es así porque lo veas desde dentro, sino porque en realidad es así. Tu colega se da cuenta que no estás así por gusto, y que recurrir a él es algo más que el fruto de la desesperación momentánea.

Pero no te ofrece soluciones. La única que te ofrece es la que tú te habías planteado, y la cual supone el desembolso de 30 € al mes o 60 si pillas la super-hiper-mega-oferta de 6 meses. Sí, esa web que todos estamos pensando, el recurso de los desesperados y la que nadie se plantearía nunca visitar porque nadie lo ve natural.

Y ahora yo lanzo la pregunta. Si tu mente y tu corazón no paran de decirte que te falta algo y que lo necesitas ya, ¿qué haces estando en esta situación? ¿Luchas contra ti mismo y te convences de que puedes pasar sin ello? ¿Pagas los 60 € y «que sea lo que Dios quiera»? ¿Encuentras otra solución no contemplada en esta entrada?

Compártelo si te gusta:

El déjà-vu de Matrix

Compártelo si te gusta:

Seguro que más de uno habrá visto Matrix. El déjà-vu de Matrix era aparentemente inocente y algo bastante supérfluo, pero cuando Morfeo se dio cuenta, la cosa cobró tintes preocupantes.

La vida está llena de déjà-vu, que aparentemente nadie se da cuenta, pero que para el ojo experto puede significar un cambio importante.

Acabo de tener un déjà-vu en mi vida, y ha hecho replantearme algo que consideraba muy importante. Ha sido un simple fogonazo, algo insignificante, algo que nadie ha notado, pero ha hecho saltar la liebre que llevo dentro y he tomado una decisión que jamás creí que tomaría.

Será poco a poco, pero la decisión está tomada. Han cambiado algo en Matrix y no pienso dejar que me afecte.

Mi consejo es que estéis atentos a los déjà-vu. Son esquivos, pero al final terminas por verlos. Pero sobre todo intentad identificarlos bien, porque hay algunos que se disfrazan de déjà-vu, y puedes tomar una decisión equivocada.

¿Un déjà-vu? Bah, no tiene importancia… ¿O quizá sí?

Compártelo si te gusta:

¿Qué es una pareja?

Compártelo si te gusta:

Llevo unos meses preguntándome eso y tengo mis motivos para hacerlo, pero no vienen al caso.

Empecemos por el principio. ¿Cómo define la Real Academia una pareja en el sentido afectivo?

Conjunto de dos personas, animales o cosas que tienen entre sí alguna correlación o semejanza, y especialmente el formado por hombre y mujer.

Si le quitamos la morralla, nos queda que una pareja es un conjunto de dos personas que tienen alguna correlación o semejanza entre sí.

Muy ambiguo, ¿no? Busquemos otra palabra más concreta: novio/a.

Vamos a quedarnos con la segunda y tercera acepción.

2.  m. y f. Persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales.

3.  m. y f. Persona que mantiene una relación amorosa con otra sin intención de casarse y sin convivir con ella.

Llegamos a la conclusión que sea como fuere, un novio o una novia es una persona que mantiene relaciones amorosas con otra, tenga las intenciones que tenga y tanto si vive como si no vive con ella.

Y una relación amorosa es una unión de 2 personas que sienten amor.

Y llegamos a la palabra crítica: amor. ¿Cómo se define el amor?

1.  m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

4. m. Tendencia a la unión sexual.

Interesante.  Ahora resulta que amor es casi cualquier cosa. ¿Que no? Fijaos en la primera acepción. Viene a decir que amor es el sentimiento intenso que siente una persona cuando le falta algo que encuentra en otra persona.

Ahora veamos la segunda. En esta viene a decir el amor es el sentimiento hacia una persona que nos atrae, nos alegra, etc.

La tercera viene a decir lo mismo que la segunda, pero más genérica.

Y por último, tenemos que también es la tendencia  a la unión sexual.

¿Qué conclusión sacamos? Que nuestra pareja o novio es aquella persona que dice exactamente lo mismo de nosotros. Y si no, pensadlo bien. ¿Qué condición tiene que reunir dos personas para que sean pareja?

  1. Que se necesiten.
  2. Que se quieran, estén a gusto los dos y que les encante estar juntos y se lo pasen bien.
  3. Que se gusten.
  4. Que mantengan relaciones sexuales.

¿Qué me impide a mí decir que tal persona es mi pareja si somos amigos, compartimos gustos y estamos bien juntos? Sólo una cosa: que ella consienta que yo lo diga. Si ella acepta que yo diga que soy su pareja, somos pareja. No hay nada más en el trasfondo de todo esto, porque una pareja son dos personas que comparten algo: unos gustos, un sentimiento, una relación sexual, etc.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando ambos se gustan, se quieren, lo saben, pero no lo admiten? En ese caso, ¿son pareja por el hecho de compartir cosas juntos y estar a gusto el uno con el otro o no lo son porque no lo han admitido? ¿Pueden dos personas no ser pareja por el mero hecho de que ambos no sepan que lo son? ¿La pareja empieza cuando ambos dicen «estamos saliendo» o «somos pareja», o empezó antes y ése es simplemente el punto donde lo admiten?

Lo que yo creo es que ser pareja, ser novios o estar saliendo es un formalismo, como firmar el contrato. Dos personas pueden estar bien juntos, divertirse, salir a cenar, echarse de menos cuando no se ven e incluso mantener una relación sexual, pero si ambos no admiten que son pareja, no lo son. Sin embargo, eso no significa que no mantengan una relación. Claro está que sería una relación sin nombre, porque no se han puesto de acuerdo, pero tenerla la tienen.

Y ahora preguntaréis: si en realidad la relación es la misma de una forma u otra, ¿de qué sirve admitir que sois pareja? ¿Ayuda en algo? Sí, sólo en una cosa: la fidelidad. Si ambos admitís que sois pareja, estás obligado a serle fiel a tu pareja (aunque no significa que algunos no se lo salte). En cambio, si esa relación no se ha llegado a definir, en teoría nada te debería impedir serle «infiel». ¿Cuál es la realidad? Que en la práctica da igual que lo admitáis o no, porque si os queréis de verdad, os será moralmente imposible serle infiel aunque no estéis saliendo formalmente como pareja.

Conclusión: ser pareja es más un formalismo. Decirlo simplemente la asienta aún más y ayuda a que ambos estéis más seguros y tengáis menos dudas.

Obviamente, todo esto es sólo mi opinión.

Y llegados a este punto, yo me pregunto: ¿qué motivos pueden tener dos personas para no admitir que son pareja?

Compártelo si te gusta:

El Cumpleaños

Compártelo si te gusta:

Como cada año, en mi casa celebramos el cumpleaños. Mi madre siempre me dice que es algo que debemos hacer y que es una tradición. Yo lo acepto porque siempre ha sido así. Desde que tengo uso de razón, el 5 de marzo adornamos la casa y durante 2 semanas la tenemos llena de globitos, cadenetas, gorritos y matasuegras.

Lo único que sé es que el cumpleaños es de un tal Francisco, que nació hace 400 años en China (en realidad se llamaba Van Yi-Cho, pero se tradujo por «Francisco»). Según la leyenda, y un libro creado por varias personas, este hombre fue muy importante. Se le conoce como Paco el Generoso. Todos lo adoran, y se ha convertido en una leyenda. Según se cuenta en este libro, Paco era un hombre muy bueno que ayudó a cientos -por no decir miles- de personas, entregándoles lo que tenía y ayudándoles con sus dolencias. Algunos creen, y así se afirma en el propio libro, que Paco llegó a hacer milagros, curando a enfermos o resucitando muertos. Además a Paco se le debe lo que somos hoy en día; no sé por qué y nadie ha sabido explicármelo, pero es así.

Yo no sé mucho de este hombre, porque tampoco me interesa más de lo que me pueden interesar otras figuras históricas, pero lo cierto es que durante dos semanas en marzo, celebramos el nacimiento de este hombre. Lo gracioso es que se cree que este hombre no nació en marzo, pero se estableció este día para cubrir otra fiesta de otro país, que estaba empezando a eclipsar a esta. Según los historiadores, se piensa que Paco nació en septiembre, pero aún así, todos la celebramos en marzo.

Hay chavales y no tan chavales que reniegan de él y hasta lo desprecian, incluso se niegan a creer que pudiera haber existido o que hubiera hecho tantas cosas. Sin embargo, no logro entender por qué esta gente se sientan a la mesa la noche del 4 de marzo, a cenar con la familia que nunca ven, y a cantar canciones en honor de una persona en la que no creen y hasta a la que desprecian. Luego se van al centro, de fiesta, incluso si cae en miércoles, martes o incluso domingo. Se emborrachan como nunca, se visten como no se visten ni en las bodas de sus familiares y se dicen unos a otros «feliz nacimiento» durante las dos semanas que dura esta fiesta. El día 5 es fiesta en todo el país y todos quedan para almorzar, para seguir cantando y para estar en familia.

Sigo sin entender por qué pasa, por qué hay gente que lo desprecia y sigue celebrándolo, sigue yendo a emborracharse y sigue deseándose un «feliz nacimiento», incluso entre ellos mismos.

Son gente rara, pero igual de rara me parecen los que lo celebran creyendo en él. Yo ni creo ni dejo de creer, así que me da igual celebrarlo o no celebrarlo. Supongo que eso también me convierte en raro, pero no puedo evitarlo, me lo han metido tan de lleno en la cabeza que si alguien me dice «feliz nacimiento», tengo que contestarle lo mismo.

No digo que no debamos honrar la memoria de Paco como se hace con otras figuras histórias, pero sigo sin entender por qué yo tengo que adorar a una persona que nació hace 400 años, en un lugar tan lejos de aquí y tener que tenerlo como una especie de dios, siguiendo sus consejos y sus enseñanzas. ¡Pero si hasta hay gente que le ha construído edificios en su honor donde se reúnen para cantar y decir una y otra vez lo que hizo, cómo lo hizo y a cuántos ayudó!

No lo sé, quizá seamos todos muy raros, pero aquí estamos, celebrando el nacimiento de alguien en quien no creemos y cenando y almorzando dos días con la familia, cantando canciones absurdas y diciéndole a la gente que tenga un feliz nacimiento. No sé si esto durará mucho, pero creo que tenemos que ser consecuentes. Esa noche y el día siguiente deberían ser días normales, donde hiciéramos lo mismo que todos los días. Si creemos en este hombre, creamos en él; pero si no creemos, dejémonos de adornar las casas y de vestirnos como mamarrachos, con gorritos y chorradas en las que no creemos.

A veces es bueno tener un clima de fraternidad como ocurre en esas 2 semanas, pero sin dejar de lado nuestras convicciones y sin perder de vista lo que somos y en lo que creemos.

Porque, en mi tierra, decir una cosa en unas circunstancias y en otras, lo contrario se le llama chaquetero o «convenío».

Obviamente, yo también me meto en el saco, porque todos somos absurdos y todos actuamos sin ser consecuentes; unos más que otros, lo reconozco.

Con esto no quiero criminalizar una conducta que no hace daño a nadie, -que Dios me libre (jeje)-, pero intento hacer ver lo tonto que resulta nuestro comportamiento, tanto de los que creen como de los que no. Que cada uno haga lo que quiera, pero me hace gracia ver a gente (repito, yo incluída) que en días normales reniegan de «Paco» y que el «5 de marzo» se reúnen alrededor de una mesa, con toda su familia, con sus casas llenas de «gorritos y matasuegras» y cantan canciones, para luego irse de fiesta a celebrar algo que el resto del año niegan rotundamente.

Es sólo mi opinión.

Compártelo si te gusta:

El palabro: hatajo y atajo

Compártelo si te gusta:

Leyendo una noticia, he encontrado la palabra hatajo y me he quedado un poco extrañado. Yo había jurado que «atajo» era sin hache, pero resulta que hay dos diferentes. Por una parte, está el atajo que todos conocemos, el que cogemos cuando necesitamos llegar a un sitio de forma más rápida.

Según la RAE, este atajo se define, entre otras cosas, como:

atajo.

(De atajar).

1. m. Senda o lugar por donde se abrevia el camino.

2. m. Procedimiento o medio rápido.

3. m. Separación o división de algo.

Sin embargo, buscando la otra encontré que un hatajo es:

hatajo.

1. m. Grupo pequeño de ganado.

2. m. despect. Grupo de personas o cosas. Un hatajo de pillos. Un hatajo de disparates.

Es decir, un grupo de ganado o, despectivamente, de personas.

Nunca te acostarás… 🙂

Compártelo si te gusta: