Mucha tinta ha corrido en este blog acerca de muchas cosas. En algunas he sido muy duro, pero no me gusta decir las cosas a medias. Yo soy de los que lo dicen todo o no dicen nada. Y por preferir, prefiero decirlo todo antes que callarme, pero muchas veces hay que aguantarse porque la situación lo exige.
Comenzaré por el principio. Hasta ahora, he dicho que mi idea del blog era contar experiencias, opiniones, noticias, etc. Debido a que, hasta ahora, este blog ha sido más un instrumento para descargarme que otra cosa, no he querido poner los comentarios porque se iba a convertir en una verdulerÃa. Sin embargo, he pensado que la época de “descarga” ha pasado, y creo que voy a empezar una nueva era. A partir de ahora, a parte de mis opiniones personales, habrá también noticias, curiosidades y demás. Llevo unos dÃas meditándolo y creo que activaré los comentarios en ciertos artÃculos.
En los que yo considere muy fuertes o con opiniones demasiado personales no permitiré comentarios. De todos modos, intentaré ser un poco más comedido en mis opiniones.
En principio los comentarios serán sin registro.
Además, crearé un nuevo tipo de entradas que se llamará “Â¿SabÃas que…?” en las que, brevemente, comentaré curiosidades que vaya viendo a lo largo del dÃa. Todas estas curiosidades las iré añadiendo a una página estática para que sea fácil encontrarlas.
Bueno, creo que esto es todo. Empezaré por activar los comentarios en algunas de mis entradas anteriores.
Acabo de subir un vÃdeo a YouTube de Martes y 13. Se trata de una entrevista de Jesús Quintero a Concha Velasco. Fijaos en las caras de “Concha” jajajaja. Me he partido de risa.
Siempre suelo poner tÃtulos pintorescos en mis entradas. Pero tanto la persona de la anterior entrada como ésta, se merecen que el tÃtulo sea lo mejor posible, y no hay nada mejor que sus nombres. Juan Tamariz, por suerte, sigue haciendo magia y divirtiendo a la gente… pero la persona a la que va dedicada esto, ya no está entre nosotros.
Primero fue su amigo y compañero de trabajo Luis Sánchez Polack “Tip” y ahora él. El martes dÃa 6 de marzo de 2007 falleció, a las siete de la mañana, a los 75 años, José Luis Coll, debido a un fracaso multiorgánico provocado por una larga dolencia cardiaca.
Todos lo recordarán por ser parte del dúo “Tip y Coll”, que tanto divirtió a la gente durante la dictadura y en los sucesivos años de la transición hasta el fallecimiento de Tip en 1999. Con su cara siempre seria y con un humor muy divertido por lo absurdo y a la vez inteligente, Tip y Coll fueron, para muchos, el mejor dúo humorÃstico. Maestros de maestros y referente de muchos dúos que tenemos actualmente, todos coinciden en que marcaron una época.
Con genialidades como el famoso sketch del vaso de agua consiguieron hacer reÃr a muchos. TenÃan un humor tan inteligente que parecÃa absurdo. Jugaban mucho con las palabras y tenÃan formas absolutamente geniales de hacer reÃr.
Yo, por desgracia, me cogió muy jóven y apenas pude verlos, pero su legado ha sido enorme y sus famosos sketches han sido repetidos durante años. Me encantaba la forma en la que hacÃan humor y siempre me dejaban con la sonrisa, la carcajada o al menos con la boca abierta a causa de las genialidades que decÃan.
Muere un genio y muere un dúo, pero este dúo no ha hecho más que marcar una época y etiquetar el humor absurdo pero inteligente con la firma de “Tip y Coll”. Humor que también firmó en su dÃa otro genio: Gila.
Señor Coll, desde aquà le decimos: descanse en paz… y mucha gracias por todo.
El sábado estuvo Juan Tamariz en mi ciudad en su espectáculo “Magia Potagia”. Estuve los 90 minutos que duró el espectáculo riéndome. Los trucos fueron impresionantes, desde el primero hasta el último. La gente no paró de reÃr y no se creÃa lo que veÃa. Una señora me dijo: “¿No será que el que ha sacado lo conoce?”, a lo que la novia de F5 le dijo: “En ese caso deberÃa haber traÃdo a toda su familia”. Y es que sacó a gente de todos lados.
Está considerado uno de los grandes maestros de magia del mundo. Ha creado escuela y sus pasos lo siguen miles de personas. Ha ganado premios (uno de ellos mundial) y ha actuado tanto dentro como fuera de España siempre con un gran éxito. A sus 63 años sigue siendo de los mejores magos del mundo.
Es especialista en cartomagia (magia con cartas) y en concreto en la magia de cerca, donde los espectadores se sientan a su lado para ver bien los trucos… y siempre consigue entusiasmarlos.
Luego, al finalizar, estuvo firmando autógrafos. Yo no soy muy dado a hacer cola para pedir uno, pero vamos, tampoco es algo que odie (como otras cosas que he comentado aquà ya), sino que más bien me es indiferente. En esta ocasión lo tenÃa delante, no habÃa nadie más y la verdad es que pensé que serÃa un buen recuerdo tener la entrada firmada por él.
Bueno, con autógrafo o sin él, el hecho es que me gustó verlo porque pude comprobar que tenÃa pinta de ser una muy buena persona. A pesar de no haber comido (eran las 23:30), no tuvo reparo en pararse. Incluso algunos le pidieron una dedicatoria, a lo que él respondió sin perder la sonrisa y siempre bromeando: “No, yo mejor firmo y ya está. Porque tenemos que irnos a comer, que sois muchos”.
Yo lo veo como esas personas que te da gusto estar con ellas charlando; esas personas con las que querrÃas pasar un dÃa en su casa o tomando algo en algún sitio mientras charlas de cosas. Veo que debe ser un buen padre y muy buen abuelo. De hecho, cuando estuvo en Canal Sur, en un programa de Juan y medio sobre niños, fue con su nieto, aficionado a la magia, y se le notaba orgulloso de él.
Lo digo porque conozco a muchas personas asÃ, de todas las edades, y me gusta estar con ellos porque tienen buena conversación, saben hablar sin entrar en discusiones tontas y mientras están contigo, están contigo; quiero decir que no están en ningún otro lado, ni pensando en nada, ni con el teléfono colgado, ni son monotemáticos, ni son aburridos… simplemente se sientan contigo y charlan, en una cafeterÃa o donde sea.
Y pienso que Juan Tamariz debe ser asÃ: divertido cuando tiene que serlo, serio cuando tiene que serlo… pero siempre una gran persona.
Ha sido una gran madre. Nos ha cuidado y nos ha proporcionado un lugar para vivir. Nos ha dejado libres para que hagamos lo que queramos y asà lo hemos hecho. Nos independizamos bastante jóvenes y, a pesar de crearnos nuestra propia casa, seguimos bajo su protección y, en cierto modo, bajo su mismo techo. Nunca nos ha faltado la comida y jamás nos ha negado nada. Tiene sus dÃas malos, como todo el mundo, pero hemos sabido soportarlos.
Sin embargo, se muere. Hace tiempo que tiene una enfermedad degenerativa que la va destruyendo poco a poco. No es muy mayor, pero sà lo suficiente como para resentirse de esta enfermedad. Sus pulmones están sufriendo y su piel se empieza a destruir debido a las quemaduras que provoca esta enfermedad. Además, su hidratación se ve amenazada.
Los expertos dicen que la culpa la hemos tenido nosotros. La hemos sometido a mucho estrés, le hemos fumado en la cara y la hemos maltratado fÃsicamente, haciendo que sus pulmones se vean perjudicados debido a eso.
Nos han dicho que si no desistimos de nuestra actitud, morirá y nosotros estaremos en verdadero peligro. No podemos vivir sin ella porque no somos lo suficientemente adultos como para prescindir de su protección.
A todo esto, no he dicho de quién se trata. Esta madre querida y esta gran protectora de la que tanto prescindimos y que la estamos matando entre todos se llama Planeta Tierra.
Ha tenido que cuidar a todos nosotros además de proteger a sus otros hijos animales. Todos hemos vivido juntos en la misma casa, pero no hemos sabido ver el peligro de construir, construir y construir. Pruebas atómicas, humos, coches, centrales nucleares defectuosas, bosques arrasados, CFC, y un largo etcétera ha hecho que poco ha poco destruyamos a nuestra madre. Nadie hace nada por evitarlo y parece que a todos nos da igual.
Las grandes empresas de vehÃculos y las grandes petrolÃferas no quieren cambiar porque el petróleo da más dinero que la electricidad. No nos interesa cambiar refinerÃas por centrales más limpias, ni usar centrales eléctricas de energÃas renovables. Los molinos se los dejamos a Don Quijote y el sol sólo sirve para broncearnos la piel.
El planeta va a estallar entre la superpoblación y los gases invernadero. La temperatura asciende y todos nos alegramos porque tendremos más calorcita durante más tiempo. ¿Qué más da que las ciudades costeras de medio mundo vayan a desaparecer? ¿Qué más da que vayamos a vivir en un infierno azotados por contÃnuos cambios climáticos? ¿Qué más da vivir junto a huracanes, inundaciones, tornados y lluvias torrenciales donde antes no habÃa? ¿Qué más da tirar por tierra todo lo que hemos conseguido hasta ahora? ¿Qué más da, verdad? Al fin y al cabo hay millones de planetas donde vivir. Da igual que apenas hayamos salido de la órbita de nuestro satélite, el total es que de aquà podremos escapar y podremos vivir en otro planeta al que destrozaremos.
Durante miles de años hemos hecho lo que nos ha dado la gana, innovando y haciendo progresos tecnológicos sin pensar que algunos estaban dañando el planeta.
Pero, ¿qué puede hacer el hombre de a pie para salvar el planeta? Lamentablemente nada. No está en nuestras manos. Nosotros compramos los vehÃculos que hay y no podemos elegir energÃas renovables porque no tenemos dónde elegir. Todo está en mano de las grandes empresas. Hace años (repito, AÑOS), que estarÃamos conduciendo coches 100% ecológicos. Hace años que no existirÃa ningún (repito, NINGÚN) vehÃculo de gasolina o gasoil. Pero todas las ideas fueron tiradas a un cajón y dijeron “todavÃa queda petróleo”.
La palabra las tienen las empresas y estamos esperanzados a que empiecen a trabajar en ello.
¿Sabéis lo que opino? Que ya no hay remedio. El tiempo que tardaremos en deshacernos de todo esto que nos perjudica será el tiempo justo para que sea demasiado tarde. Algunos cientÃficos dicen que YA es demasiado tarde para solucionarlo, aunque dicen que podremos reducir el efecto si lo hacemos ya.
¿Sabéis cuál es el problema? Que vivimos para nosotros y no para la humanidad. Nosotros pensamos “necesito dinero y la única forma de conseguirlo es hacer esto” y no pensamos que eso perjudicará a sus hijos, sino que hoy necesita dinero y cuanto más rápido y mayor cantidad, mejor. Pensamos de forma egoÃsta y decimos “¿Nos estamos cargando el planeta? ¿Y a mà qué? Yo no lo voy a ver, asà que no me jodáis que yo no voy a perder dinero por una mierda ecológica que nisiquiera voy a llegar a ver”. Pensamiento egoÃsta de un ser egoÃsta.
Todo muy bonito… y seguirÃa siendo asà de bonito si se quedara ahÃ; es decir, sentimos amor y lo demostramos con palabras bonitas y con acciones que en otras circunstancias serÃamos incapaces de hacer. Sin embargo, el ser humano no se queda ahÃ, siempre quiere más y la mayorÃa de las veces lo estropea.
Con el paso del tiempo, el 14 de febrero ha pasado de ser un dÃa normal a ser la excusa perfecta para decirle a tu pareja “Cariño, sigo aquÃ, no te enfades”. No veo nada menos romántico que eso.
Supuestamente, este dÃa es para demostrarle a la pareja que la queremos. Sin embargo, para mà es otra de las acciones absurdas que convierten al ser humano en algo predecible y poco “inteligente”. Y no es porque no debamos decirle a la pareja que la queremos, sino porque eso deberÃamos hacerlo todos los dÃas o, al menos, el dÃa menos pensado, y no cuando se nos obligue.
Sin emgargo, aquà estamos, dejándonos llevar por tres mártires y la omnipresente Iglesia Católica que probablemente quiso pisar la fiesta pagana de las Lupercales, celebrada el 15 de febrero.
“¡Inocente! ¡Inocente!”. Es lo que se suele decir este dÃa que acaba de pasar, ¿verdad?
Personalmente no sé qué tiene que ver la matanza de los niños de la Biblia con las bromas. Desde luego, una broma no fue para sus padres, y mucho menos para el niño.
Odio este dÃa, de verdad. Lo odio, no solo porque odie las bromas en general, sino porque se pierde algo que se intenta mantener el resto del año a toda costa: el rigor periodÃstico. Da igual que seas una cadena local, un periodicucho de tres al cuarto o una cadena nacional con gran audiencia. Este dÃa se pierde la información, se pierde la credibilidad y nadie cree nada de lo que se dice este dÃa. Los informativos de las cadenas de televisión usan su credibilidad para hacer caer a los inocentes en sus bromas. Lo malo no es eso, sino que en el 99% de los casos la gente debe adivinar (sÃ, sÃ, adivinar) qué noticia fue la falsa en el caso de que hubiera alguna, ya que no dicen nada, ni el 28, ni el 29 de diciembre ni ningún dÃa. Muchas veces es obvio, pero otras no tanto.
Me parece vergonzoso.
Luego están las bromas que se dan entre amigos. Algunas demasiado pesadas. Que si te hago ir a 30 pueblos más para allá porque tienes que reconocer un cadáver que supuestamente es de tu mejor amigo… y el cabrón está al lado del teléfono partiéndose el pecho. ¿Creéis que exagero? Qué inocentes.
Lo malo es que pretenden ser graciosos y luego con una sonrisa te dicen “¡Inocente!”… y tú tienes que reÃrte, cuando lo que deseas hacer es partirle la cabeza al imbécil ese que creÃas tu amigo.
Y no solo eso, sino que encima dicen que las bromas del dÃa de los inocentes hay que tomárselas bien. ¡Y una polla! No sé qué gracia puede tener gastarte una broma diciéndote que tienes una multa que pagar y que te van a detener si no la pagas. ¿Le véis alguna forma de verle el lado gracioso? Yo no.
Y después, si no te rÃes, te dicen “ay, hijo, que no sabes aguantar una broma”. Pues yo digo que las bromas son para reÃrse DE la vÃctima, y no para reÃrse CON él. Es absurdo pensar que esa persona pueda ver algo gracioso en pasar un rato desagradable.
Es como decir “Se ha muerto tu hija y tu mujer en un accidente de tráfico” y luego decir “No, tonto, era una broma”. Y si te mosqueas, te dicen, “joder, no aceptas una broma, me dirás que no te ha alegrado que no se murieran”… Es asà de estúpida la situación.
Yo creo que el dÃa de los Inocentes es una justificación para reÃrse, mofarse y cachondearse de quien tienes más cerca. Creo que lo usa la gente para pagarle todo lo que el pobre objetivo le ha hecho durante todo el año.
Yo no aguanto las bromas, ni recibirlas ni hacerlas. Para mà las bromas graciosas son las que la vÃctima se rÃe MIENTRAS se desarrolla la broma. Cuando una persona no se rÃe o sufre en el transcurso de la broma, deja de ser broma para ser una crueldad. ¿Qué más da que la persona sea un pedazo de pan y, en vez de matarte, se rÃa cuando acabe? Eso no hace más que justificar mi postura de que no es una broma, sino una crueldad que la vÃctima se ha tomado bien por no matar al bromista.
Sinceramente, no sé qué coño tiene de inocente este dÃa, la verdad.
Como bien digo en el propio vÃdeo de YouTube, es el mejor chiste que he visto siempre que lo cuente él. Se trata de Santi RodrÃguez (el frutero) y su famoso chiste de las madalenas.
Telefónica, Campsa y Ono son sólo 3 empresas que han usado a los Reyes Magos para sus campañas publicitarias navideñas. Esta vez no voy a criticar a nadie, aunque más de uno se imaginará mi opinión al respecto. En lugar de eso, voy a poner una encuesta en la que pido vuestra opinión sobre Papá Noel.
No, no se trata de una historia de terror, aunque algunos pensamos que sà lo es. Se trata de un artÃculo al más estilo angro. Un artÃculo sobre unos borregos que van detrás de unos gallos.
Primero un poco de historia.
La tradición de Halloween se remonta a los celtas, y tiene una antigüedad de más de 2500 años. Por lo tanto, contrariamente a lo que se pueda pensar, no es una fiesta estadounidense. Irónicamente, empezó principalmente en Irlanda, Inglaterra y Francia.
Los celtas celebraban el fin de año el actual 31 de octubre, coincidiendo el 1 de noviembre con el nuevo año y con la festividad de Todos los Santos (que aún se conserva). En esa época se creÃa que el dÃa de los santos, los muertos salÃan de los cementerios para apoderarse de los vivos y resucitar. Las gentes de los pueblos, para impedir esto, decoraban sus casas con motivos siniestros y terrorÃficos y asà espantarlos.
En la actualidad, esa costumbre se ha extendido a EEUU, Canadá y algún que otro paÃs, considerándose como fiestas autóctonas.
Anteayer encontré por la calle decenas de niños haciendo el imbécil con trajes negros y caretas, vestidos de Dios sabe qué (a mi entender, de mamarrachos) y me dieron ganas de vomitar… y pegarle un puñetazo al padre del niño.
Me parece que hemos perdido la personalidad los españoles. Aquà ya se hace lo que dicen los estadounidenses. ¿Papá Noel? Pues vale. ¿Halloween? Vale. ¿Anglicismos? Vale. ¿Cultura? Vale. ¿Restaurantes? Vale. ¿Tipo de comida? Vale. ¿Perdemos la dieta mediterránea? Vale.
Y como ese, un largo etcétera de cosas que los españoles hemos adaptado como parte de nuestra cultura. Aquà da igual que se creyera en los reyes magos y que el 31 de octubre sea un dÃa más. Aquà da igual que expresiones como “fin de semana” se dejen de utilizar o que desván o entrepiso sea un loft. Da igual que un mesón, un bar o un restaurante deje de existir para construir un McDonald’s o un Burger King. Da igual que la ensalada o el pescado frito deje de existir para dar paso a las pizzas y las hamburguesas. Da igual todo. Somos los borregos de los estadounidenses. Vamos detrás comiéndonos la mierda que ellos sueltan y dejándonos mangonear por ellos. Somos los perritos falderos de unos gallos de pelea que no hacen más que matar, morir y delinquir. Somos los que vamos detrás lamiéndoles el culo a los que no dejan de ir a guerras, conspirar contra su propio paÃs y donde una bandera tiene más importancia que una vida humana.
Pero sigamos asÃ. Sigamos celebrando Halloween que no nos toca de nada. Sigamos vistiendo a los niños de gilipollas por una tradición que no tiene nada que ver con nuestro paÃs. Sigamos haciendo que nuestros hijos queden en ridÃculo y adquieran una tradición basada en pelÃculas y series de televisión venidas del “paÃs de las oportunidades”. Sigamos extendiendo la tradición. Sigamos haciéndole caso al paÃs que se formó con las prostitutas y los ladrones que no querÃan en el Reino Unido. Sigamos haciéndoles caso a los que poblaron un territorio porque no los querÃan en ningún lado. Sigamos comiéndoles el culo a los que no tienen historia y cuyas únicas referencias antiguas son muchos asesinatos y muchas mentiras.
Sigamos asÃ, que dentro de poco nos veremos con la mano en el pecho y llorándole a una bandera con barras y estrellas.