03.06.10
Posted in Filosofando, Personal at 3:55 pm por angro
Cuenta la historia fantasmal
de un chico en su alcoba
con la única compañÃa
de un monstruo digital
que junto a él mora.
Con su triste alegrÃa,
letras centelleantes
narran lejanas vivencias,
imágenes que muestran
la soledad de otras almas
que sin miedo se exponen
para paliar sus tragedias.
Una casa abarrotada
cuya silenciosa cháchara
habita en cada rincón,
y donde la vida fluye
bajo la brillante luz apagada
de una solitaria habitación.
Cenas multitudinarias
cuyas vacuas sillas
y el insÃpido manjar
aumentan el idilio
de una triste alma
y su solitario pesar.
Horas que parecen dÃas,
dÃas que fluyen lentos
y una nueva ilusión
con aquella esperanza
de alegrar el camino
del desértico corazón.
Mas otra vez el silencio
de una semana cuyos meses
amenazan con romper
la quietud de las olas
que animaron la vida
de aquel solitario correr.
Palabras que el viento arrastra
con un silencio abrasador
y pensamientos fluyendo
en una errática mente cansada
de las vueltas que dio
tras cientos de años
en la misma situación.
Humano de esperanza,
humano de sentimientos futuros,
vivencias no llegadas
y el recuerdo de las que fueron,
que avivan el fuego del corazón
herido por las palabras
que no se dijeron.
Vagando por parajes de asfalto,
el futuro de una rica vida
no apacigua el incesante dolor
de la soledad que se avecina.
Con latido que se apaga
y alma que no rÃe,
un lúgubre fantasma vaga
entre lejanas risas compañeras
mitigando el punzante dolor
de los largos dÃas sin fronteras.
De entre la multitud
de una sociedad solitaria
suscribe estos pobres versos
una tristeza que esconde
una realidad no contada
y esperando queda
que la afinidad encontrada
no sea de fantasÃa,
pues de ese monstruo digital
florezca una hermosa rosa
de un amor y su alegrÃa.
angro
Soledad
6 marzo 2010
CC-BY-NC-SA
Siento que no tenga una estructura concreta ni buenas rimas, pero nunca he escrito poesÃa y lo he hecho en un rato tal como lo iba sintiendo.
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06.14.09
Posted in Filosofando, Personal at 4:33 pm por angro
Hay veces en las que tu mente de dice que te falta algo, que tu vida está vacÃa, algo que no te puede llenar ningún artefacto material. Te falta una pareja, alguien con quien compartir tu tiempo, tus experiencias y tus aficiones; alguien a quien querer, amar y de quien ser amado, ser querido; alguien con quien pasar lo mejor de tu vida, convertirla en el centro de tu existencia…
No sabemos por qué ocurre, ni por qué es tan fuerte esa sensación, pero tarde o temprano nos pasa. Si tienes suerte de que encuentras a tu pareja antes de que te ocurra, felicidades, eres uno de los pocos privilegiados que no le pasa.
Para muchos les resulta fácil encontrar “pareja”, ya que se arrima a la persona que menos asco le dé e intenta seducirlo/a. Es una costumbre muy extendida. Hoy estás con una persona, mañana estás con otra. Lo más curioso es que, en la mayorÃa de los casos, estas parejas terminan despreciándose el uno al otro. Y es ahà donde te das cuenta quiénes han estado por estar y quiénes han compartido una experiencia bonita.
Pero es muy curioso ver otra cosa. El tiempo medio sin pareja de este tipo de personas no llega al año, y en muchos casos ni siquiera pasan unos pocos meses. Llegan a tener varias parejas (muchas, en algunos casos) antes de encontrar a la definitiva.
No digo que ser asà sea mala costumbre. Es una forma de ver la vida como otra cualquiera. El que lo haga es porque es feliz.
Otra cosa serÃa hacerlo por no estar solo, pero sufrir lo indecible con cada nueva pareja. Esa sà me parece una costumbre absurda, porque no se está disfrutando.
Pero ahora viene la paradoja. Mientras seas una persona que busca pareja y la encuentra fácilmente (aunque te dure poco), pues vas pasando bien el dÃa.
Pero imagina ahora que eres una persona que no puede tener pareja tan fácilmente, y que, por tu forma de ver una relación, tu vida sea una contÃnua soledad amorosa. Quizá sea por tu forma de socializarte, o porque no te gusta ir saltando de flor en flor, o porque eso de “ir de caza” no es lo tuyo, y te gustan las relaciones más naturales… Quién sabe. Lo único que sabes es que tienes XX años y no tienes pareja.
Sabes que, a menos que estés en la tercera edad, no debes desesperar. Sabes que el amor puede llegar en cualquier momento, de quien menos te imaginas, y será para siempre, o quizá te haga vivir muchos años agradables. Sabes que esa desesperación que tienes es irracional, no es lógica.
Pero hay veces en los que esta forma de pensar no se ve tan clara. Aunque seas una persona positiva, sin miedo a los problemas y con recursos, te encuentras entre la espada y la pared.
Por una parte, no te gusta salir de marcha, no te diviertes, no te lo pasas bien porque el barullo, la algarabÃa y la muchedumbre no terminan de gustarte. Eres tranquilo, te gusta ir a heladerÃas, cafeterÃas, restaurantes, a la bolera de la esquina o al cine. Te diviertes más en una barbacoa con amigos que en una discoteca repleta de gente sin poder hablar ni hacer nada.
Bien, pero ya sabes el dicho: “el que algo quiere, algo le cuesta”, asà que no descartas salir de marcha. Pero te encuentras con otro escollo, porque has elegido bien a tus amigos, en tu afán por tener amigos afines a ti. Y eso supone un problema en esta situación: a ellos tampoco les gusta salir. Luego te planteas que si ellos tampoco les gusta salir, tendrán sus métodos para conocer gente. Pero te das cuenta de otro problema: todos tienen pareja. SÃ, todos tus amigos tienen pareja, y ninguno se salva.
Y tu mente empieza a agobiarse, porque ve que se le acaban las ideas. ¿Qué vas a hacer? No puedes plantarte en una cafeterÃa y entrarle a la primera chica que pase por tu lado. Sabes que algunos lo hacen, pero tú no eres asÃ, no te sale, y no serás natural. ¿Qué más puedes hacer?
…
SÃ, eso es. El silencio por respuesta. Te planteas que quizá tengas pocas ideas por verlo desde dentro, y que la situación te ciegue. Asà que vas a tu colega, con el que mejor te llevas. Y le preguntas. Y tus esperanzas se ven rotas cuando él empieza a elucubrar y a buscar soluciones… y todas llevan a un punto muerto sin que tú abras la boca. Te das cuenta que la situación no es asà porque lo veas desde dentro, sino porque en realidad es asÃ. Tu colega se da cuenta que no estás asà por gusto, y que recurrir a él es algo más que el fruto de la desesperación momentánea.
Pero no te ofrece soluciones. La única que te ofrece es la que tú te habÃas planteado, y la cual supone el desembolso de 30 € al mes o 60 si pillas la super-hiper-mega-oferta de 6 meses. SÃ, esa web que todos estamos pensando, el recurso de los desesperados y la que nadie se plantearÃa nunca visitar porque nadie lo ve natural.
Y ahora yo lanzo la pregunta. Si tu mente y tu corazón no paran de decirte que te falta algo y que lo necesitas ya, ¿qué haces estando en esta situación? ¿Luchas contra ti mismo y te convences de que puedes pasar sin ello? ¿Pagas los 60 € y “que sea lo que Dios quiera”? ¿Encuentras otra solución no contemplada en esta entrada?
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05.26.09
Posted in Filosofando, angro vs el mundo at 2:34 pm por angro
Seguro que más de uno habrá visto Matrix. El déjà -vu de Matrix era aparentemente inocente y algo bastante supérfluo, pero cuando Morfeo se dio cuenta, la cosa cobró tintes preocupantes.
La vida está llena de déjà -vu, que aparentemente nadie se da cuenta, pero que para el ojo experto puede significar un cambio importante.
Acabo de tener un déjà -vu en mi vida, y ha hecho replantearme algo que consideraba muy importante. Ha sido un simple fogonazo, algo insignificante, algo que nadie ha notado, pero ha hecho saltar la liebre que llevo dentro y he tomado una decisión que jamás creà que tomarÃa.
Será poco a poco, pero la decisión está tomada. Han cambiado algo en Matrix y no pienso dejar que me afecte.
Mi consejo es que estéis atentos a los déjà -vu. Son esquivos, pero al final terminas por verlos. Pero sobre todo intentad identificarlos bien, porque hay algunos que se disfrazan de déjà -vu, y puedes tomar una decisión equivocada.
¿Un déjà -vu? Bah, no tiene importancia… ¿O quizá sÃ?
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03.20.09
Posted in Filosofando, Lengua at 12:42 pm por angro
Llevo unos meses preguntándome eso y tengo mis motivos para hacerlo, pero no vienen al caso.
Empecemos por el principio. ¿Cómo define la Real Academia una pareja en el sentido afectivo?
Conjunto de dos personas, animales o cosas que tienen entre sà alguna correlación o semejanza, y especialmente el formado por hombre y mujer.
Si le quitamos la morralla, nos queda que una pareja es un conjunto de dos personas que tienen alguna correlación o semejanza entre sÃ.
Muy ambiguo, ¿no? Busquemos otra palabra más concreta: novio/a.
Vamos a quedarnos con la segunda y tercera acepción.
2. m. y f. Persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales.
3. m. y f. Persona que mantiene una relación amorosa con otra sin intención de casarse y sin convivir con ella.
Llegamos a la conclusión que sea como fuere, un novio o una novia es una persona que mantiene relaciones amorosas con otra, tenga las intenciones que tenga y tanto si vive como si no vive con ella.
Y una relación amorosa es una unión de 2 personas que sienten amor.
Y llegamos a la palabra crÃtica: amor. ¿Cómo se define el amor?
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energÃa para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.
Interesante. Ahora resulta que amor es casi cualquier cosa. ¿Que no? Fijaos en la primera acepción. Viene a decir que amor es el sentimiento intenso que siente una persona cuando le falta algo que encuentra en otra persona.
Ahora veamos la segunda. En esta viene a decir el amor es el sentimiento hacia una persona que nos atrae, nos alegra, etc.
La tercera viene a decir lo mismo que la segunda, pero más genérica.
Y por último, tenemos que también es la tendencia a la unión sexual.
¿Qué conclusión sacamos? Que nuestra pareja o novio es aquella persona que dice exactamente lo mismo de nosotros. Y si no, pensadlo bien. ¿Qué condición tiene que reunir dos personas para que sean pareja?
- Que se necesiten.
- Que se quieran, estén a gusto los dos y que les encante estar juntos y se lo pasen bien.
- Que se gusten.
- Que mantengan relaciones sexuales.
¿Qué me impide a mà decir que tal persona es mi pareja si somos amigos, compartimos gustos y estamos bien juntos? Sólo una cosa: que ella consienta que yo lo diga. Si ella acepta que yo diga que soy su pareja, somos pareja. No hay nada más en el trasfondo de todo esto, porque una pareja son dos personas que comparten algo: unos gustos, un sentimiento, una relación sexual, etc.
Sin embargo, ¿qué ocurre cuando ambos se gustan, se quieren, lo saben, pero no lo admiten? En ese caso, ¿son pareja por el hecho de compartir cosas juntos y estar a gusto el uno con el otro o no lo son porque no lo han admitido? ¿Pueden dos personas no ser pareja por el mero hecho de que ambos no sepan que lo son? ¿La pareja empieza cuando ambos dicen “estamos saliendo” o “somos pareja”, o empezó antes y ése es simplemente el punto donde lo admiten?
Lo que yo creo es que ser pareja, ser novios o estar saliendo es un formalismo, como firmar el contrato. Dos personas pueden estar bien juntos, divertirse, salir a cenar, echarse de menos cuando no se ven e incluso mantener una relación sexual, pero si ambos no admiten que son pareja, no lo son. Sin embargo, eso no significa que no mantengan una relación. Claro está que serÃa una relación sin nombre, porque no se han puesto de acuerdo, pero tenerla la tienen.
Y ahora preguntaréis: si en realidad la relación es la misma de una forma u otra, ¿de qué sirve admitir que sois pareja? ¿Ayuda en algo? SÃ, sólo en una cosa: la fidelidad. Si ambos admitÃs que sois pareja, estás obligado a serle fiel a tu pareja (aunque no significa que algunos no se lo salte). En cambio, si esa relación no se ha llegado a definir, en teorÃa nada te deberÃa impedir serle “infiel”. ¿Cuál es la realidad? Que en la práctica da igual que lo admitáis o no, porque si os queréis de verdad, os será moralmente imposible serle infiel aunque no estéis saliendo formalmente como pareja.
Conclusión: ser pareja es más un formalismo. Decirlo simplemente la asienta aún más y ayuda a que ambos estéis más seguros y tengáis menos dudas.
Obviamente, todo esto es sólo mi opinión.
Y llegados a este punto, yo me pregunto: ¿qué motivos pueden tener dos personas para no admitir que son pareja?
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12.26.07
Posted in Filosofando at 6:40 pm por angro
Tal dÃa como hoy, de 1981, una mujer entraba en el hospital de una pequeña ciudad de Cádiz embarazada de 9 meses y con ganas de tener a ese primer bebé. Con mucho pelo y todos tiesos, fue extraÃdo con unos forceps que le marcarÃan la vista para el resto de su vida.
Muy nervioso pero muy intravertido, empezó a ir a una guarderÃa (y más tarde, un colegio) bastante lejos de donde él vivÃa. Su abuelo materno murió a los 3 meses de él nacer y la familia tuvo que mudarse a casa de la abuela para no dejarla sola. Debido a eso, y a que sus “amigos” estaban todos en aquél otro barrio, su padre tuvo que llevarlo todos los dÃas al colegio durante unos 12 años.
Como a muchos niños, no le gustaba ir. Más tarde descubrirÃa que el motivo no era otro que su nula capacidad (y voluntad) de relacionarse con los demás niños. Se sentÃa tan incómodo con los demás, que no le gustaba ir. Sin embargo, aprendió a no hacer caso de eso y a disfrutar lo posible.
Su inocencia le convirtió en alguien con un complejo de inferioridad tal que el hecho de hablar con algún niño le suponÃa una gran impresión; hasta el punto de preguntarse si realmente ese niño estaba interesado en lo que él decÃa.
A los 4 años nació su hermana: una niña muy graciosa y despierta. Tardaron casi 20 años en aprender el significado de la palabra “hermanos”. Y, al menos él, se alegra de haberlo aprendido.
Pasaron los años y, sin esfuerzo ni darse cuenta, fue aprobando los cursos hasta llegar a secundaria. Por el camino, los amigos fueron llegando y yéndose de su vida. Todos excepto uno. Aquél que menciona “El Arrebato” en su canción que nunca se olvida y que vive siempre en tu mente.
A los 14 años, sus padres le compraron su primer ordenador. No era algo sencillo pero eso le daba igual, ya que pronto empezó a trastear ese sistema llamado DOS… y le encantaba.
En el instituto, en secundaria, y tras ver el nuevo mundo que se le abrÃa ante él, fue despertando de su largo letargo. Un letargo que duró más de 14 años y que por fin llegaba a su término. El curso de 4º de ESO serÃa el principio del fin. El principio en el cual empezarÃa a darse cuenta de lo que era, quién era y lo que valÃa.
Se percató que era una persona, como las demás, que valÃa tanto o más que muchos que estaban a su alrededor en el instituto y pudo ver que la vida no era tan complicada como parecÃa ser si se pensaba un poco.
Gracias a que su intraversión desapareció, la timidez que quedó le concedió mucho tiempo para pensar en la vida, en los detalles de ésta y en cómo vivirla. Poco a poco, fue descubriendo que los problemas se solucionaban afrontándolos con mucha astucia y perseverancia.
A los 17 años empezó uno de los bachilleratos más difÃciles (si no el más difÃcil) y, 4 años más tarde, se dio cuenta que con esfuerzo se podÃa conseguir todo.
El ciclo superior de Administración de Sistemas Informáticos no fue gran cosa, pero le sirvió para darse cuenta de dos detalles. Uno, que cualquiera puede dar clases; y dos, que siempre se aprende algo, por muy sobrado que vayas. En su caso, aprendió algo de redes y descubrió el lenguaje C, que le darÃa la base para muchÃsimos lenguajes posteriores.
Paralelamente, su afición a la programación le hizo descubrir PHP, un lenguaje que usarÃa más tarde para muchas cosas y el cual le abrirÃa muchas puertas.
Y entonces, a los 21 años conoció a la persona que serÃa, probablemente, la más importante que habÃa pasado por su vida hasta ese momento. Compartieron, durante unos meses, un fin en común que acabaron por romper de mutuo acuerdo para seguir siendo simplemente más que amigos. Durante años, ambos afrontaron retos de todo tipo, pero cada uno de ellos se fue superando. A dÃa de hoy, siguen luchando contra lo que les echen, y, por ahora, no se separan.
Esta relación le ha dado, y le sigue dando mucho, le sigue enseñando cosas de la vida y continúa aprendiendo dÃa a dÃa.
26 años después de nacer, su filosofÃa es el Carpe Diem y su refrán es “No hay mal que por bien no venga”. No lucha contra el mundo: simplemente se deja llevar y disfruta de él mientras pueda. No le preocupa nada más que lo que vaya a cenar esa noche o dónde deba ir al dÃa siguiente. Es claro y directo cuando debe decir algo, aunque no por ello deja de ser diplomático. Odia la moda y casi cualquier cosa que le quieran imponer a la fuerza.
Y, a dÃa de hoy, a pesar de que sabemos su opinión de la actualidad, nunca llegaremos a saber lo que realmente pasa por su cabeza.
Bueno, yo sà lo sé.
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09.27.07
Posted in Filosofando, Lengua at 4:12 pm por angro
¿Os habéis preguntado la cantidad de colores que hay en la vida diaria?
AnalÃzalo, porque te quedaste amarillo después de ponerte morado comiendo gambas. Quizá alguien te estuviera poniendo verde. Te quedas blanco ante la idea y no puedes evitar estar negro de furia. Sin embargo, luego piensas: “¿Qué más da? Quizá el que esté verde de envidia sea él”. Aun asÃ, hay gente que te defiende y tú te pones colorado de pensarlo.
Tú sabes que tanto si eres de sangre azul como si eres de raza blanca, negra o amarilla, eres una persona agradable. Es más, odias el dinero negro. Para ti, la vida es de color de rosa y lo más probable es que tengas blanca el alma, yendo siempre de verde para no perder la esperanza.
La vida es un arco iris de ilusión y no se puede desperdiciar enegreciendo tu espÃritu.
Aunque ya sabes lo que dicen: para gustos, colores.
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09.01.06
Posted in Filosofando at 12:53 am por angro
Navengado en busca de explicaciones sobre la teorÃa de las 10 dimensiones que propone la ciencia, me encontré con algo en mi propio idioma sobre la teorÃa de la relatividad.
¿SabÃais que la luz es lo único que viaja a velocidad constante sin variar? Y muchos diréis “no es tan raro”. Ya, visto asÃ, sÃ, pero si os lo explico de otra forma diréis “no puede ser”.
Tenemos un coche viajando a 100 km/h y le adelanta otro a 150 km/h. Teóricamente, un peatón parado en la acera, verá uno a 100 y el otro a 150. Sin embargo, el coche que viaja a 100 km/h verá cómo el otro le adelanta a 50 km/h. Es lógico, ¿no? Es imposible que veamos al coche de nuestra izquierda adelantarnos a 150 porque entonces irÃa a 250 km/h (los 100 km/h nuestros más los 150 km/h a los que nos adelanta). Bueno, pues según el hombre de los pelos revueltos (Einstein), la luz sà lo hace.
Me explico. Si nosotros viajamos a la mitad de la velocidad de la luz, y nos adelanta un fotón viajando a la velocidad de la luz, tanto nosotros como el peatón parado en la acera veremos que el fotón viaja a la velocidad de la luz. ¿Cómo puede ser? A mà no me lo preguntéis, yo sólo soy informático. El caso es que lo miremos como lo miremos, según Einstein, la luz siempre, siempre, siempre viaja a la velocidad de la luz, se mire como se mire.
Es lo que yo llamo una velocidad en condiciones. Con esa velocidad no hay Schumacher que te gane.
Luego, pensando un poco en todo lo que hay y no hay en el Universo, he llegado a preguntarme “¿Qué coño habÃa antes del BigBan?”, en el supuesto caso que lo hubiera, claro. He llegado a la conclusión de que nuestra pequeña mente no da para tanto todavÃa.
El ser humano se puede reducir a una pregunta “¿Y más allá qué más?”. Siempre estamos con aquello de saber qué puede haber más allá. Y acabo de descubrir que somos paradójicos. Resulta que no sómos capaces de entender el infinito al igual que no podemos concebir el finito. Me explico.
Si a vosotros os digo que el Universo es una bola inmensa que acaba en un borde donde ya no hay más nada, vosotros diréis: “Algo debe haber más allá, porque, sino, ¿dónde está ese Universo almacenado?”. ¿A que lo pensáis? Pues bien, ahora vamos en el caso contrario. Si os digo que el Universo es un enorme vacÃo infinito que no acaba nunca, vosotros diréis: “¿Cómo va a ser eso? Tiene que tener un fin”.
Una paradoja en toda regla. No concebimos ni el infinito ni el finito. No podemos pensar que algo se acaba, porque algo debe haber más allá. Sin embargo, no podemos pensar que algo no se acabe, porque un fin debe tener.
Somos un lÃo. Sin embargo, si empezamos a sobrecalentar nuestro cerebro pensando qué podrÃa ser el Universo, podemos llegar a muchas conclusiones. Una es la de imaginar el Todo como algo no espacial. Quizá lo que contiene al Universo sea una singularidad cósmica. Paso a explicar esto.
Una singularidad es un punto en el espacio en la que toda la masa que llega se concentra (incluÃda la luz). Os sonará de los agujeros negros. Imagináos un punto en el espacio en el que toda la masa que llega se queda allÃ. Muchos pensaréis que eso no es posible, pero es que eso es lo que los cientÃficos llaman singularidad, debido a que no se rige por ninguna ley que conozcamos.
Vamos con un ejemplo. Imagináos una caja de 1 metro de lado en el que empezamos a meter papel. Llega un momento que por el volumen de los papeles almacenados y por las dimensiones de la caja, no podremos meter más. Pero vamos a obviar eso. Suponed por un momento que podemos seguir metiendo papel en esa caja todo lo que queramos. Imaginad por un momento que esa caja de 1 metro de lado empieza cada vez a contener más y más materia.
Según las leyes de la fÃsica, cuando un objeto tiene masa, atrae a otros que están cerca (por eso la Tierra gira alrededor del Sol), y cuanta más sea la masa de este cuerpo, con más fuerza atraerá a los cuerpos que tiene a su alrededor.
Bien, volviendo a la caja, si seguimos añadiendo papel, su masa será mayor, porque cada vez tendrá más materia. Por lo tanto empezará a atraer a nuevos objetos poco a poco a su interior. Si nosotros seguimos metiendo papel a la fuerza, ella a su vez tendrá más fuerza para atraer objetos, hasta que llegue un punto en el que ella sola se alimente y se introduzca a si misma más papel. Bueno, pue llegará un momento en el que esa caja tendrá tanta masa concentrada en un punto tan pequeño que nada podrá escapar a su gravedad… ni siquiera la luz. Cualquier rayo de luz que pase cerca de la caja, será atraÃdo por ésta hacia su interior. Se producirá, entonces, una singularirdad cósmica.
Extrapolando nuestro ejemplo al Universo, un agujero negro es un punto en el espacio de un tamaño pequeñÃsimo en el que hay tanta masa almacenada que nada puede escapar a ella. No puede escapar ni siquiera la luz; por eso se llama agujero negro.
Ya sé que asà a simple vista parece algo inconcebible, pero es asÃ. Es decir, es como si en una caja de zapatos pudiéramos meter todo el mobiliario de nuestra casa, el de nuestros vecinos y todavÃa siguiéramos metiendo más cosas.
Bueno, pues volviendo a mi teorÃa del Todo, yo creo que nuestro Universo no es más que un agujero negro de un Universo mayor, que a su vez es otro agujero negro de otro Universo mayor… y asà hasta cerrar el ciclo en el que el Universo más grande sea, por ejemplo, un agujero negro de nuestro propio Universo. ¿Algo absurdo? Amigos mÃos, en estas alturas del pensamiento, todo lo que podamos decir será una locura.
Y creo que por hoy, basta, porque a las 2 de la madrugada no se piensa muy bien, y menos cuando tienes que levantarte por la mañana para trabajar. Seguiré con mis teorÃas, como ya avancé en otro artÃculo.
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