Category Archives: angro vs el mundo

La verdadera iglesia

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Creemos una iglesia. Una iglesia verdadera. Una iglesia de la que no nos avergoncemos. Hagámoslo desde la objetividad.

Y digo iglesia con minúscula, porque con mayúscula es la del Papa, la que roba, la que viola a los niños y la que sigue tragando del frasco de los gobiernos, la que engaña a sus feligreses para conseguir que el Papa coma todos los días posiblemente con una cuchara de oro y se bañe en leche de burra, por ser bien pensados.

Una verdadera iglesia debe empezar desde abajo, y no desde arriba. El Papa de la Iglesia Católica tiene poder para decidir hasta si el limbo existe. Da igual lo que se diga en las escrituras, da igual lo que dijera Jesús. No importa, lo que importa es tener a la gente más controlada que nunca.

Escuchar y no imponer

Para empezar desde abajo, una iglesia no debe decir lo que hay que creer, sino escuchar lo que cree la gente. Para que una religión sea auténtica y sea un refugio para los creyentes, debe empezar por escuchar a la gente, escuchar a los mayores y a los jóvenes, qué dicen, qué quieren y qué creen.

No podemos descuidar el aspecto conciliador de una religión. Se trata de unir a los creyentes del mismo signo, ayudarlos a encontrarse y tener un sitio dónde poder rezar, encontrarse y hablar de su fe.

Sin líderes

Esta religión no tendrá líderes, ninguno. No habrá ni Papas, ni obispos, ni cardenales… ni siquiera curas. La verdera religión debe ser una comunidad de iguales. Todos son iguales, todos tienen el mismo voto y todos pueden opinar y sacar conclusiones.

De nada vale tener a 15 ó 20 personas para mandar en una religión, cuando millones de personas en todo el mundo tienen una opinión contraria a muchas de las directrices de esa cúpula.

La imposición no es una religión, es una dictadura.

Interpretación consensuada

La Biblia la escribieron muchos… ¿por qué la tiene que interpretar uno sólo?

La fe de la Iglesia Católica se basa en que el cura de barrio enseña las escrituras a los feligreses. Aquél es enseñado por los maestros cuando se hizo cura. A estos maestros los enseñaron desde más altas instancias, que a su vez se basan en la interpretación de un consejo de «notables», que interpretan la Biblia a su voluntad.

Mil millones de creyentes se basan en la interpretación de unos cuantos. Y que sea así.

Mi iglesia perfecta se basa en la interpretación de todos. Uno lee la Biblia, se da cuenta de un detalle que nadie ha caído, y lo hace saber a todos sus hermanos. Se hace una votación entre todos los que creen que esto es cierto. Gente que se haya leído la Biblia, gente que quiere opinar… todos decidirán si esto que dice esta persona puede ser cierto o no.

Tras esta votación, el nuevo hallazgo se enseñará al resto de feligreses.

Dinero controlado

Ladrones siempre habrá, eso está claro, pero cuanta más transparencia en las cuentas, mejor.

El dinero que se reciba de donaciones, ofrendas y demás, se destinará a partes iguales entre gastos de la iglesia y ayuda a los necesitados. Si profesas esta fe, es que estás de acuerdo con lo que Jesús dijo en su día, por lo tanto, la mitad de lo que des a la iglesia, irá a los necesitados.

Las cuentas de cada congregación las llevará un contable, alguien que crea o no en la religión pero que haya estudiado la profesión a la que se va a dedicar. Para evitar robos y demás, esta persona tendrá un sueldo. Será la única persona en toda la iglesia que cobrará, y será bajo la circunstancia de que será el que lleve las cuentas, y el que lleve las cuentas no puede trabajar gratis porque la tentación es muy grande.

La elección será llevada a cabo por un profesional externo a la congregación y ante la más mínima duda de fraude del gestor contable, se elegirá a mano alzada si se expulsa o no.

Las cuentas, así mismo, serán públicas. Todo lo que salga y entre en la iglesia será de dominio público, con todo lujo de detalles, excepto en las donaciones anónimas, que el nombre del donante será privado, pero la cantidad seguirá siendo pública.

Cualquiera podrá pedir una copia de las cuentas de una congregación de cualquier país y será entregada siempre, sea o no creyente, y sea o no de su congregación.

Exceso fuera

Al final de año, se hará la liquidación anual, quedando en la caja de la congregación un fondo establecido entre todas las congregaciones del país, y el resto que sobre, se repartirá entre los más necesitados de la congregación bajo el voto de todos.

Si sobrara algo de esta operación, se dará a los necesitados de otros lugares.

 

Esta sería la religión de la que un ateo como yo me sentiría orgulloso. Una religión en la que todos fueran iguales, todos pudieran opinar y el dinero fuera destinado a los que lo necesitan. Todo controlado.

Igual que a mí me gusta reunirme con mis compañeros de profesión o con los que comparto ciertas aficiones, los creyentes también deberían de poder reunirse con sus semejantes bajo el respeto de su fe, sin imposiciones.

Y ahora, si alguien quiere copiar mi idea, aquí la tiene.

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Bin Ladem

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Hoy nos hemos despertado con la noticia de que EEUU ha matado a Bin Ladem.

Un asesino ha muerto. Ha muerto el que provocó la muerte de tantos cientos de personas en las Torres Gemelas. El asesino que provocó tanto llanto y que medio mundo se estremeciera, ha muerto, lo han matado por fin.

La celebración por todo el mundo occidental no se ha hecho esperar y estamos como locos porque el terrorista hijo de la gran puta haya muerto.

Es cierto que no se merecía vivir, y menos en el lujo en que vivía. No se merecía respirar el mismo aire que el resto de los humanos, porque él es el más malo de todos los malos.

Obama ha salido anunciando la noticia y alegrándose de haber dado caza al asesino. Un discruso precioso.

Hasta aquí todo lógico. Es lo que la mayoría tendemos a pensar y nos alegramos de la noticia.

 

Veamos otra historia.

Un tipo entra en un colegio, mata a mucha gente y se larga. El tipo se esconde y logra burlar a la policía durante un tiempo. Unos meses después, la policía lo coge, pero lo mata en el instante.

La noticia llega a los medios: «Policía mata al asesino a sangre fría». La gente se echa las manos a la cabeza, el FBI interviene, se captura al policía, se lleva a juicio y se le mete en la cárcel. El policía se pasa toda su vida en la cárcel.

El presidente sale condenando la actuación del policía. La familia del asesino recibe las condolencias del mismo presidente afirmando que su hijo iba a recibir atención psiquiátrica para reincorporarse a la sociedad y que lamentan la mala actuación de la policía.

 

Ambas historias son lógicas, ¿no? De hecho, la primera ocurrió esta mañana y la segunda habrá ocurrido cientos de veces en la historia de EEUU. Quizá nadie se sorprenda y todos piensen que esta entrada es absurda. Pero leedlas de nuevo.

Pintemos la primera del mismo color que la segunda.

Un asesino internacional atenta en EEUU. El presidente de turno, le declara la guerra al tío. Anuncia abiertamente que lo quiere vivo o muerto.

Su sucesor, del extremo opuesto de la política, sigue su tarea, lo busca, lo encuentra y lo mata a sangre fría en otro país, en otro continente. Nada de juicios, nada de tratamiento psiquiátrico, nada de apresar, nada de cárcel. Simplemente, asesinato.

El presidente no solo no condena el asesinato sino que lo anuncia abiertamente, se alegra, se vanagloria de ello y lo celebra. En todo el país se alzan gritos de alegría de «USA».

En ambas historias hay muertes, en ambas hay asesinos sanguinarios que no merecen vivir, en ambas hay un asesinato del mismo asesino.

La diferencia son las reacciones.

¿Mi opinión? Muy clara. No actúes de una forma en unas circunstancias y de otra forma en otras. Eso se llama hipocresía. ¿Tu país es democrático? Hazlo bien.

Si vas a pillar al tío, llévalo a tu país y condénalo allí, o preséntalo ante la comunidad internacional para condenarlo entre todos. El resto vendrá solo, la gente se pondrá de tu parte.

¿Sabéis lo peor? Que no sé si es peor el remedio que la enfermedad.

Recemos porque la muerte de Bin Ladem no sea el peor error que haya cometido EEUU.

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«Hoy todo se prohíbe»

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Vivimos en una sociedad donde todo se prohíbe. Todo el mundo se queja de esto y nadie sabe por qué estamos gobernados por gente que se dedica a prohibir sin pensar en el bien de la gente.

Cuando trabajas con la gente y tienes que crear normas y leyes, te das cuenta de por qué hay que prohibir y prohibir.

Somos unos egoístas, desconsiderados y maleducados. Por eso se prohíbe. Si tuviéramos la más mínima conciencia y sentido común, no habría que prohibir.

Si regalan algo, desparece a los 10 minutos. Si se cae algo al suelo, que lo recoja otro. Si tenemos que tirar algo a la basura… bah, aquí mismo al suelo. ¿En mi mesa soy el único fumador? Pues que les den por culo a los demás, yo voy a furmar igualmente.

No sabemos respetar turnos. No sabemos esperar. Si podemos colarnos, nos colamos. Si un tío me mira mal, ya tengo la ballesta cargada. Tenemos más prisa que nadie. Nuestros problemas son peores que los de los demás. ¿Empatía? ¿Eso qué es? Si hablamos, queremos que nos escuchen. No nos gusta escuchar. Si aquello es un agujero, me cuelo. Si esto es un fallo, lo aprovecho. Si la ley me lo permite, lo hago. Si la ley no me lo prohíbe, lo hago. Si la ley lo prohíbe, lo hago peor.

Buscamos peleas constantemente. Siempre estamos enfadados. La opinión de aquél no me vale, solo vale la mía. Tú nunca tienes razón, yo sí. Si piensas diferente, fuera de mi vista. Mi país es mío, que no entre nadie de fuera.

Y prejuicios, muchos prejuícios. ¿Negro? Malo. ¿Rumano? Ladrón. ¿Gitano? Problemático. ¿Musulmán? Bomba.  ¿Hispanoamericano? Sudaca. ¿Estadounidense? Loco. ¿Catalán? Antiespañol. ¿Andaluz? Vago. ¿Euskadi? ETA. ¿Católicos? Secta. ¿Ateo? Antireligión. ¿Testigos de Jeová? Anti-vida. ¿Policía? Represión. ¿Leyes? Prohibición. ¿Aborto? Asesinato. ¿Homosexual? Enfermo. ¿»Viva España»? Facha. ¿Políticos? Corruptos.

¿Más prejuícios? Claro que sí, pero sería interminable.

Si algo nos molesta, lo atacamos. Si alguien nos ataca, contraatacamos. La vía pacífica no es una opción. Si me calmo, doy la sensación de haber perdido. Si me callo, ellos ganan. Si hablo pacíficamente, soy un cagado de mierda.

No pedimos perdón. No pedimos permiso. Yo antes que tú. Si no me dejas, te pisoteo. Nunca nos equivocamos. Nunca hacemos nada mal. Aunque me equivoque, tenía razón. Todo está justificado. Si lo digo yo, va a misa.

¿Os hacen falta más argumentos para entender por qué «se prohíbe todo»?

Educación es lo que nos falta. No tenemos educación. Me da vergüenza pertenecer a un país/sociedad donde tengo que ser egoísta para sobrevivir, porque si no es así, no avanzo.

Las prohibiciones son un castigo. Cuando aprendamos, las quitarán. En nuestras manos queda.

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Los reyes magos echan a Papá Noel

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Veo en el WTF de Microsiervos que los reyes magos ya han empezado su cruzada para echar a Papá Noel de España. Al parecer, en Sevilla ya han empezado a dar caza al gordo seboso de la CocaCola.

Yankis go home

Propongo que hagamos entre todos algo así.  Yo desde luego voy a ver si me invento algo.

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El déjà-vu de Matrix

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Seguro que más de uno habrá visto Matrix. El déjà-vu de Matrix era aparentemente inocente y algo bastante supérfluo, pero cuando Morfeo se dio cuenta, la cosa cobró tintes preocupantes.

La vida está llena de déjà-vu, que aparentemente nadie se da cuenta, pero que para el ojo experto puede significar un cambio importante.

Acabo de tener un déjà-vu en mi vida, y ha hecho replantearme algo que consideraba muy importante. Ha sido un simple fogonazo, algo insignificante, algo que nadie ha notado, pero ha hecho saltar la liebre que llevo dentro y he tomado una decisión que jamás creí que tomaría.

Será poco a poco, pero la decisión está tomada. Han cambiado algo en Matrix y no pienso dejar que me afecte.

Mi consejo es que estéis atentos a los déjà-vu. Son esquivos, pero al final terminas por verlos. Pero sobre todo intentad identificarlos bien, porque hay algunos que se disfrazan de déjà-vu, y puedes tomar una decisión equivocada.

¿Un déjà-vu? Bah, no tiene importancia… ¿O quizá sí?

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El Cumpleaños

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Como cada año, en mi casa celebramos el cumpleaños. Mi madre siempre me dice que es algo que debemos hacer y que es una tradición. Yo lo acepto porque siempre ha sido así. Desde que tengo uso de razón, el 5 de marzo adornamos la casa y durante 2 semanas la tenemos llena de globitos, cadenetas, gorritos y matasuegras.

Lo único que sé es que el cumpleaños es de un tal Francisco, que nació hace 400 años en China (en realidad se llamaba Van Yi-Cho, pero se tradujo por «Francisco»). Según la leyenda, y un libro creado por varias personas, este hombre fue muy importante. Se le conoce como Paco el Generoso. Todos lo adoran, y se ha convertido en una leyenda. Según se cuenta en este libro, Paco era un hombre muy bueno que ayudó a cientos -por no decir miles- de personas, entregándoles lo que tenía y ayudándoles con sus dolencias. Algunos creen, y así se afirma en el propio libro, que Paco llegó a hacer milagros, curando a enfermos o resucitando muertos. Además a Paco se le debe lo que somos hoy en día; no sé por qué y nadie ha sabido explicármelo, pero es así.

Yo no sé mucho de este hombre, porque tampoco me interesa más de lo que me pueden interesar otras figuras históricas, pero lo cierto es que durante dos semanas en marzo, celebramos el nacimiento de este hombre. Lo gracioso es que se cree que este hombre no nació en marzo, pero se estableció este día para cubrir otra fiesta de otro país, que estaba empezando a eclipsar a esta. Según los historiadores, se piensa que Paco nació en septiembre, pero aún así, todos la celebramos en marzo.

Hay chavales y no tan chavales que reniegan de él y hasta lo desprecian, incluso se niegan a creer que pudiera haber existido o que hubiera hecho tantas cosas. Sin embargo, no logro entender por qué esta gente se sientan a la mesa la noche del 4 de marzo, a cenar con la familia que nunca ven, y a cantar canciones en honor de una persona en la que no creen y hasta a la que desprecian. Luego se van al centro, de fiesta, incluso si cae en miércoles, martes o incluso domingo. Se emborrachan como nunca, se visten como no se visten ni en las bodas de sus familiares y se dicen unos a otros «feliz nacimiento» durante las dos semanas que dura esta fiesta. El día 5 es fiesta en todo el país y todos quedan para almorzar, para seguir cantando y para estar en familia.

Sigo sin entender por qué pasa, por qué hay gente que lo desprecia y sigue celebrándolo, sigue yendo a emborracharse y sigue deseándose un «feliz nacimiento», incluso entre ellos mismos.

Son gente rara, pero igual de rara me parecen los que lo celebran creyendo en él. Yo ni creo ni dejo de creer, así que me da igual celebrarlo o no celebrarlo. Supongo que eso también me convierte en raro, pero no puedo evitarlo, me lo han metido tan de lleno en la cabeza que si alguien me dice «feliz nacimiento», tengo que contestarle lo mismo.

No digo que no debamos honrar la memoria de Paco como se hace con otras figuras histórias, pero sigo sin entender por qué yo tengo que adorar a una persona que nació hace 400 años, en un lugar tan lejos de aquí y tener que tenerlo como una especie de dios, siguiendo sus consejos y sus enseñanzas. ¡Pero si hasta hay gente que le ha construído edificios en su honor donde se reúnen para cantar y decir una y otra vez lo que hizo, cómo lo hizo y a cuántos ayudó!

No lo sé, quizá seamos todos muy raros, pero aquí estamos, celebrando el nacimiento de alguien en quien no creemos y cenando y almorzando dos días con la familia, cantando canciones absurdas y diciéndole a la gente que tenga un feliz nacimiento. No sé si esto durará mucho, pero creo que tenemos que ser consecuentes. Esa noche y el día siguiente deberían ser días normales, donde hiciéramos lo mismo que todos los días. Si creemos en este hombre, creamos en él; pero si no creemos, dejémonos de adornar las casas y de vestirnos como mamarrachos, con gorritos y chorradas en las que no creemos.

A veces es bueno tener un clima de fraternidad como ocurre en esas 2 semanas, pero sin dejar de lado nuestras convicciones y sin perder de vista lo que somos y en lo que creemos.

Porque, en mi tierra, decir una cosa en unas circunstancias y en otras, lo contrario se le llama chaquetero o «convenío».

Obviamente, yo también me meto en el saco, porque todos somos absurdos y todos actuamos sin ser consecuentes; unos más que otros, lo reconozco.

Con esto no quiero criminalizar una conducta que no hace daño a nadie, -que Dios me libre (jeje)-, pero intento hacer ver lo tonto que resulta nuestro comportamiento, tanto de los que creen como de los que no. Que cada uno haga lo que quiera, pero me hace gracia ver a gente (repito, yo incluída) que en días normales reniegan de «Paco» y que el «5 de marzo» se reúnen alrededor de una mesa, con toda su familia, con sus casas llenas de «gorritos y matasuegras» y cantan canciones, para luego irse de fiesta a celebrar algo que el resto del año niegan rotundamente.

Es sólo mi opinión.

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La ley antitabaco o por qué nos tenemos que joder los no fumadores

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La ley antitabaco está muy bien… si se hiciera bien. No lo digo por criticar, sino porque me toca los huevos que vaya a una cafetería y tenga al lado a un señor fumando un cigarro. Y muchos diréis: «es que en algunas cafeterías se puede fumar por ley». Sí, es cierto, pero, ¿en cuántas NO se puede fumar? Después de ir a muchos restaurantes, bares y cafeterías de Cádiz y Málaga (y algunas de Madrid), no he visto ninguna donde esté expresamente prohibido fumar.

¿Por qué ocurre esto? Pues porque los dueños no tienen ni puta idea de lo borregas que pueden llegar a ser la gente. Los empresarios tienen la falsa creencia de que si una cafetería o bar prohíbe fumar, los fumadores no irán. Y eso, como digo, es falso. La gente hace lo que el empresario les diga que haga. Si hoy prohíbes fumar, te aseguro que los fumadores seguirán yendo y no fumarán. ¿Por qué? Muy sencillo. Mi teoría es la siguiente:

  1. Si el fumador va solo a la cafetería es porque, por regla general, conoce al dueño o al camarero y le gusta charlar con él. Si un día, por cualquier motivo, este dueño decide prohibir fumar, ¿no creéis que es absurdo pensar que el tío dejará de ir simplemente porque no le dejen fumar? Habría que ser muy tonto para dejar de ir.
  2. Si el fumador va en grupo, hay muchísimas probabilidades de que haya más gente no fumadora que fumadores en el grupo. Y la voluntad del fumador podrá hacerse en alguna ocasión, pero no en todas. Habrá muchas en las que algunos querrán ir a ese bar/restaurante/cafetería donde no se permite fumar y, en ese caso, tendrá que aguantarse (o no ir, pero en ese caso no sé qué clase de amigo sería).
  3. ¿Grupos de fumadores completos? Extraño, muy extraño. Antes quizá era más normal ver a un grupo entero fumando, pero hoy no es tan fácil, porque la gente se quita o no fuma tanto. Por lo que esta opción, aunque válida, es la que menos se dará.

¿Cuánto perderá el empresario? Yo creo que muy poco, por no decir nada. La gente seguirá yendo. Es más, aunque lo anterior no se cumpla, si deja de ir un fumador cabreado, empezará a ir un no-fumador que antes no iba.

De todos modos, según la ley antitabaco, en los restaurantes, bares y cafeterías de más de 100 metros cuadrados, está prohibido fumar y se debe habilitar, en caso de que se quiera, una zona para fumadores. Sin embargo, y a pesar de mi nula capacidad de cálculo, he visto cafeterías lo suficientemente grandes como para ser de más de 100 metros cuadrados… y donde estaba permitido fumar. ¿Cómo? No lo sé, pero eso sí que me jode.

Yo prohibiría fumar en cualquier lado excepto en los habilitados para ello y, por supuesto, también en la calle, siempre y cuando no sean lugares frecuentados por niños o ancianos.  Aunque lo ideal sería que se prohibiera fumar o que se pusiera el tabaco a unos precios que el fumador se lo pensase dos veces.

Yo no tengo por qué tragarme un humo que yo no quiero tragar, simplemente porque el tío sea imbécil y se quiera matar de cáncer.

Menos mal que esta situación no me ocurre a diario, ya que en mi casa no se fuma y de mis amigos, solo la novia de uno de ellos fuma. Así que, dentro de lo que cabe, tengo que dar gracias.

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