Consejos para conductores

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En este mundo donde cada uno va a su bola, nadie escucha, nadie mira, nadie aprende, nadie pide perdón, nadie da las gracias… a veces conducir relaja a muchos y estresa a otros. El resultado son unas calles y carreteras cargadas de costumbres, malas costumbres y conductas temerarias, que hacen que conducir, lejos de ser relajante y un placer, se convierta en un suplicio.

No llevo mucho de carné para lo que llevan nuestros padres e incluso abuelos, pero en lo poco que llevo he visto mucho y me ha dado tiempo a aprender. Me ha dado tiempo a hacer tonterías y aprender de ellas. La suerte de que ninguna de esas malas costumbres y reacciones imprudentes me haya causado daño, ha hecho de mí una persona bastante más prudente.

He aquí unos consejos que he ido recopìlando en mis años de conducción (y en el último año y pico, de mis más de 30 70 mil kilómetros recorridos).

Carril izquierdo para adelantar

Si hay algo que moleste a los conductores legales, es encontrar el carril izquierdo lleno de gente adelantando al aire que circula por la derecha.

Recordemos que este carril izquierdo fuera de ciudad es para adelantar, única y exclusivamente, excepto que el derecho sea un carril para tráfico lento o un carril especial, etc.

En mis años yendo y viniendo de Algeciras, he descubierto que volviendo al carril derecho, se gana tiempo. Recordad que si el carril izquierdo está con tráfico intenso y tú vas por el derecho, en teoría no deberían decirte nada por revasar a los que circulan por él. Te lo permite las normas de tráfico y además, intentar evitarlo, supondría entorpecer también el carril derecho. Así que si eres de los que te gusta entorpecer el carril izquierdo, ya sabes si te adelanta alguien por el derecho, siéntete ridículo y estúpido y haz lo mismo. Pero, OJO, sólo se puede aplicar si (y sólo si) el carril izquierdo va más despacio que el derecho. Si tú con tu vehículo, a la misma velocidad y sin aumentarla, adelantas a los que circulan por el carril izquierdo. Aumentar la velocidad para adelantar por el carril derecho se considera adelantamiento y no está permitido.

También he visto que a veces la tortuga que te entorpece delante puede ser problema de otro. Si te molesta alguien que tienes delante tuya en el carril izquierdo y no se pasa a su derecha, déjale que se pelee con él el de atrás. Mi lema es “encárgate tú”.

Otro consejo es: “la paciencia merece la pena”. Si un día te encuentras con el carril derecho semiocupado (lo habitual) y el izquierdo “petado”, pásate al derecho y deja que pase la marabunta. Muchas veces, la aglomeración en un carril va por tramos, y si dejas que pasen todos, te dejan el carril para ti y adelantar sin presiones.

También he descubierto que en esta circunstancia, por el afán de adelantar y quitarse de en medio a los demás, casi siempre la velocidad aumenta por encima del límite permitido. Si me haces caso, llegarás al mismo tiempo o incluso antes, y además mucho menos estresado.

Los límites casi siempre están por algo

Vale, empiezo aclarando esto. Es cierto que hay muchas veces que es absurdo que se pase de 120 a 80 y luego a 120 sin motivo aparente (ejemplo, carretera A381, altura de Los Barrios, sentido Jerez), pero la mayoría de las demás circunstancias están para algo.

He visto porrazos en zonas tontas. He visto vuelcos en rectas larguísimas (misma carretera, A381, recta antes de la cementera, cerca de Jerez, unos 2 km de longitud).

120 km/h en algunos tramos es dormirse, pero en otros es matarse. Si encontráis una vía donde la velocidad es 80 km/h, hacedle caso, y por lo menos no vayáis a 100 km/h.

Si os fijáis bien, casi siempre hay algo por lo que justificar ese límite. A veces son curvas, otras veces casas cercanas, otras son la falta de arcén, otras son el estado de la carretera… No subestiméis un límite de velocidad o una prohibición.

Te han adelantado, pero no es nada personal

A veces, un adelantamiento se convierte en una lucha, una deshonra (“Dios mío, me han adelantado”). Es como las peleas del oeste, o cuando en una película un tío rozaba a otro, y se enzarzaban en una pelea.

Esto no es una película, aquí se adelanta porque quieres ir más rápido, pero nadie te tiene manía, ganas, hincha o como quieras llamarlo.

Pensadlo, cuando adelantáis a un coche que va más lento que vosotros, ¿pensáis “mira el majarón este. Lo voy a adelantar, se va a enterar. Qué se habrá creído el mierda este con un coche como ese… tengo que ir delante de él, nadie se pone por encima mía”? ¿A que no? ¿A que cuando adelantáis simplemente estáis pensando “voy más rápido, voy a delantarlo”? Pues todo el mundo es igual.

Nadie va en contra tuya, a nadie le interesa quién seas, dónde vayas o por qué vas a esa velocidad. Ellos simplemente piensan que tienen que llegar a ese lugar y que si hay algún coche más lento, lo adelantan. A los 10 segundos de adelantaros, ya no se acuerdan de ti.

Relájate

Si de algo estoy contento es de haber encontrado en el coche una forma de relajarme. Aprovecha los momentos de evasión que te da conducir. Vete por carreteras no transitadas, caminos tranquilos y disfruta de la conducción. Cuanto más acostumbres al cuerpo a sentirse tranquilo al volante, menos te costará afrontar los retos de una carretera repleta, un atasco o el “no llego” que nos viene a muchos.

Si aprendes a hacer de la conducción una forma de relajarte, tu modo de conducir poco a poco se hará más tranquilo, pausado y sin estrés.

Sal antes

Otro de los problemas de la gente es que calculan mal los trayectos, los imprevistos, los atascos, etc.

Sal 30 o 45 minutos antes de lo que creas conveniente. Siempre surge algo, siempre hay más tráfico de lo normal. Siempre te entretienes a última hora con aquello que se te ha olvidado coger.

Si te propones salir 30 minutos antes, ganas tiempo a la carretera, irás más tranquilo, porque sabes que vas a llegar, y te ahorrarás disgustos.

Refúgiate en el carril derecho

Si te encuentras con una carretera con muchos coches… hazme caso, vete al carril derecho, “acurrúcate” entre dos coches en ese carril, relaja el pie, olvida tu destino y escucha la radio o disfruta del paisaje.

A veces, el propio tráfico te hace estar más nervioso. Intentar hacer lo contrario es un ejercicio que te ayudará a no pasarlo tan mal en carreteras concurridas.

 

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