05.08.10
Fantasma
Está muy oscuro aquà dentro. No veo nada. Sé que está por aquÃ, pero no lo veo. Lo noto, lo siento. Siento su respiración en mi nuca, pero cuando me giro no está. Desde fuera es difÃcil ver algo hacia dentro, las luces me ciegan. ¿Dónde dejé mi linterna? Mierda, a veces me olvido que aquà dentro alumbra poco o lo hace cuando quiere.
Nadie deberÃa pasar por esto, nadie deberÃa enfrentarse a este ser, pero aquà estoy, buscándolo infructuosamente. Joder, a veces me sorprendo a mà mismo. Sé que lo encontraré, pero no dejo de dar vueltas y vueltas mientras él juega conmigo. SÃ, le gusta divertirse haciéndome rabiar. El muy hijo de puta se lo pasa bien. A veces es un cogotazo en la nuca, otras veces me encierra durante horas en un cuarto oscuro sin salida. Me mira por una rendija, mientras él se divierte fuera.
Pero a veces lo domino, ¿sabes? A veces sÃ, a veces lo puedo dejar dÃas sin salir. Sabe bien la victoria. Pero no puedo engañarme, en el fondo sé que sigue ahÃ. Tengo que matarlo, ya lo creo que lo tengo que matar. No puedo seguir asÃ… y si no lo mato, puede que sea él quien acabe conmigo.
No, no pienses eso, sabes que no es muy inteligente, pero conoce tus puntos débiles.
Maldita sea, si al menos supiera cómo es o lo que quiere. A veces me pregunto qué querrá, me paso horas pensando. Pero nunca llego a una conclusión. A veces incluso me planteo si no tendrá buenas intenciones. Pero no, ¿qué buenas intenciones puede tener alguien que me intenta matar, que me quiere ver muerto? Pero quizás no quiera matarme, quizá sólo quiera que me espabile.
Dios, esa visión es peor aún. No puedo consentir que un Don Nadie me diga lo que tengo que hacer… ¿Acaso no soy yo dueño de mi vida? ¿A qué viene ese individuo como-se-llame a decirme qué tengo que hacer?
Calma, hay que ser productivos. No quisiera que me dominara haciéndome enfadar. Quizá no sea el mejor del mundo, pero lo que hace puede tener buen fin. ¡Pero si ni siquiera puedo pensar con claridad! Está ahÃ, gritándome, susurrándome cosas ininteligibles. Afino el oÃdo pero no entiendo nada. ¡No lo entiendo, joder! Parece otro idioma. O quizás sea yo, que no presto atención. ¿Y si me está intentando decir algo? Es obvio que algo intenta decir, nadie (ni nada) intenta decir algo si no es por un fin. La cuestión es, ¿qué?
Hoy lo he escuchado más claro. HabÃa más silencio, las luces eran más suaves, y lo han sido durante el tiempo suficiente. Quizá esté aprendiendo su idioma… o quizá le esté prestando más atención.
¡¡Silencio, joder!! ¡¡Dejadme escuchar!!
SÃ, he creÃdo entender dos palabras: “solución” y “yo”.
HabÃa otra palabra. Era algo asà como “busca…”. ¿Busca qué? ¿”Búscalo”? Tal vez, pero no, no era “búscalo”. ¿”Búscame”? No, pero casi. Era algo por el estilo.
Dios, me duele la cabeza. Creo que me voy a la cama. Espero que mañana no esté cerca, necesito descansar de él.
Todo va a salir bien, ¿eh? Lo encontraré y sabré qué pasa. Le haré hablar, cantará como un gallo. Y le obligaré a que me me lo explique clarito.
Pero todo va a salir bien. SÃ, todo va a salir bien… y aunque puede ser que me haya equivocado una y otra vez, esta vez es cierto que todo va a ir bien, lo siento aquà en el pecho.
(Continuará… quizá)


