Monthly Archives: junio 2009

Dos de mis actuales grandes aficiones unidas.

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El otro día, buscando un fondo de pantalla para mi ordenador, encontré un wallpaper de Lineage 2 que me llamó atención, pero que no supe qué era hasta que no le vi el nombre al archivo.

Wallpaper Lineage-Héroes

El título del wallpaper era “Wallpaper_Heroes_1600X1200.jpg”. Aunque en el Lineage hay héroes, la forma de la imagen recuerda a las de la série de televisión. Juzgad vosotros mismos.

Héroes

Héroes se caracteriza porque muchas de sus imágenes promocionales son en forma de triángulo. A veces con el vértice hacia la cámara, otras hacia el fondo.

Obviamente, el wallpaper de Lineage 2  simplemente está basado en esta idea. Pero, personalmente a mí me ha gustado.

En un solo wallpaper tengo mis dos grandes aficiones actuales: Héroes y Lineage 2.

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La paradoja de buscar pareja

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Hay veces en las que tu mente de dice que te falta algo, que tu vida está vacía, algo que no te puede llenar ningún artefacto material. Te falta una pareja, alguien con quien compartir tu tiempo, tus experiencias y tus aficiones; alguien a quien querer, amar y de quien ser amado, ser querido; alguien con quien pasar lo mejor de tu vida, convertirla en el centro de tu existencia…

No sabemos por qué ocurre, ni por qué es tan fuerte esa sensación, pero tarde o temprano nos pasa. Si tienes suerte de que encuentras a tu pareja antes de que te ocurra, felicidades, eres uno de los pocos privilegiados que no le pasa.

Para muchos les resulta fácil encontrar “pareja”, ya que se arrima a la persona que menos asco le dé e intenta seducirlo/a. Es una costumbre muy extendida. Hoy estás con una persona, mañana estás con otra. Lo más curioso es que, en la mayoría de los casos, estas parejas terminan despreciándose el uno al otro. Y es ahí donde te das cuenta quiénes han estado por estar y quiénes han compartido una experiencia bonita.

Pero es muy curioso ver otra cosa. El tiempo medio sin pareja de este tipo de personas no llega al año, y en muchos casos ni siquiera pasan unos pocos meses.  Llegan a tener varias parejas (muchas, en algunos casos) antes de encontrar a la definitiva.

No digo que ser así sea mala costumbre. Es una forma de ver la vida como otra cualquiera. El que lo haga es porque es feliz.

Otra cosa sería hacerlo por no estar solo, pero sufrir lo indecible con cada nueva pareja. Esa sí me parece una costumbre absurda, porque no se está disfrutando.

Pero ahora viene la paradoja. Mientras seas una persona que busca pareja y la encuentra fácilmente (aunque te dure poco), pues vas pasando bien el día.

Pero imagina ahora que eres una persona que no puede tener pareja tan fácilmente, y que, por tu forma de ver una relación, tu vida sea una contínua soledad amorosa. Quizá sea por tu forma de socializarte, o porque no te gusta ir saltando de flor en flor, o porque eso de “ir de caza” no es lo tuyo, y te gustan las relaciones más naturales… Quién sabe. Lo único que sabes es que tienes XX años y no tienes pareja.

Sabes que, a menos que estés en la tercera edad, no debes desesperar. Sabes que el amor puede llegar en cualquier momento, de quien menos te imaginas, y será para siempre, o quizá te haga vivir muchos años agradables. Sabes que esa desesperación que tienes es irracional, no es lógica.

Pero hay veces en los que esta forma de pensar no se ve tan clara. Aunque seas una persona positiva, sin miedo a los problemas y con recursos, te encuentras entre la espada y la pared.

Por una parte, no te gusta salir de marcha, no te diviertes, no te lo pasas bien porque el barullo, la algarabía y la muchedumbre no terminan de gustarte. Eres tranquilo, te gusta ir a heladerías, cafeterías, restaurantes, a la bolera de la esquina o al cine. Te diviertes más en una barbacoa con amigos que en una discoteca repleta de gente sin poder hablar ni hacer nada.

Bien, pero ya sabes el dicho: “el que algo quiere, algo le cuesta”, así que no descartas salir de marcha. Pero te encuentras con otro escollo, porque has elegido bien a tus amigos, en tu afán por tener amigos afines a ti. Y eso supone un problema en esta situación: a ellos tampoco les gusta salir. Luego te planteas que si ellos tampoco les gusta salir, tendrán sus métodos para conocer gente. Pero te das cuenta de otro problema: todos tienen pareja. Sí, todos tus amigos tienen pareja, y ninguno se salva.

Y tu mente empieza a agobiarse, porque ve que se le acaban las ideas. ¿Qué vas a hacer? No puedes plantarte en una cafetería y entrarle a la primera chica que pase por tu lado. Sabes que algunos lo hacen, pero tú no eres así, no te sale, y no serás natural. ¿Qué más puedes hacer?

Sí, eso es. El silencio por respuesta. Te planteas que quizá tengas pocas ideas por verlo desde dentro, y que la situación te ciegue. Así que vas a tu colega, con el que mejor te llevas. Y le preguntas. Y tus esperanzas se ven rotas cuando él empieza a elucubrar y a buscar soluciones… y todas llevan a un punto muerto sin que tú abras la boca. Te das cuenta que la situación no es así porque lo veas desde dentro, sino porque en realidad es así. Tu colega se da cuenta que no estás así por gusto, y que recurrir a él es algo más que el fruto de la desesperación momentánea.

Pero no te ofrece soluciones. La única que te ofrece es la que tú te habías planteado, y la cual supone el desembolso de 30 € al mes o 60 si pillas la super-hiper-mega-oferta de 6 meses. Sí, esa web que todos estamos pensando, el recurso de los desesperados y la que nadie se plantearía nunca visitar porque nadie lo ve natural.

Y ahora yo lanzo la pregunta. Si tu mente y tu corazón no paran de decirte que te falta algo y que lo necesitas ya, ¿qué haces estando en esta situación? ¿Luchas contra ti mismo y te convences de que puedes pasar sin ello? ¿Pagas los 60 € y “que sea lo que Dios quiera”? ¿Encuentras otra solución no contemplada en esta entrada?

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