Juan Tamariz

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El sábado estuvo Juan Tamariz en mi ciudad en su espectáculo “Magia Potagia”. Estuve los 90 minutos que duró el espectáculo riéndome. Los trucos fueron impresionantes, desde el primero hasta el último. La gente no paró de reír y no se creía lo que veía. Una señora me dijo: “¿No será que el que ha sacado lo conoce?”, a lo que la novia de F5 le dijo: “En ese caso debería haber traído a toda su familia”. Y es que sacó a gente de todos lados.

Está considerado uno de los grandes maestros de magia del mundo. Ha creado escuela y sus pasos lo siguen miles de personas. Ha ganado premios (uno de ellos mundial) y ha actuado tanto dentro como fuera de España siempre con un gran éxito. A sus 63 años sigue siendo de los mejores magos del mundo.

Es especialista en cartomagia (magia con cartas) y en concreto en la magia de cerca, donde los espectadores se sientan a su lado para ver bien los trucos… y siempre consigue entusiasmarlos.

Luego, al finalizar, estuvo firmando autógrafos. Yo no soy muy dado a hacer cola para pedir uno, pero vamos, tampoco es algo que odie (como otras cosas que he comentado aquí ya), sino que más bien me es indiferente. En esta ocasión lo tenía delante, no había nadie más y la verdad es que pensé que sería un buen recuerdo tener la entrada firmada por él.

Bueno, con autógrafo o sin él, el hecho es que me gustó verlo porque pude comprobar que tenía pinta de ser una muy buena persona. A pesar de no haber comido (eran las 23:30), no tuvo reparo en pararse. Incluso algunos le pidieron una dedicatoria, a lo que él respondió sin perder la sonrisa y siempre bromeando: “No, yo mejor firmo y ya está. Porque tenemos que irnos a comer, que sois muchos”.

Yo lo veo como esas personas que te da gusto estar con ellas charlando; esas personas con las que querrías pasar un día en su casa o tomando algo en algún sitio mientras charlas de cosas. Veo que debe ser un buen padre y muy buen abuelo. De hecho, cuando estuvo en Canal Sur, en un programa de Juan y medio sobre niños, fue con su nieto, aficionado a la magia, y se le notaba orgulloso de él.

Lo digo porque conozco a muchas personas así, de todas las edades, y me gusta estar con ellos porque tienen buena conversación, saben hablar sin entrar en discusiones tontas y mientras están contigo, están contigo; quiero decir que no están en ningún otro lado, ni pensando en nada, ni con el teléfono colgado, ni son monotemáticos, ni son aburridos… simplemente se sientan contigo y charlan, en una cafetería o donde sea.

Y pienso que Juan Tamariz debe ser así: divertido cuando tiene que serlo, serio cuando tiene que serlo… pero siempre una gran persona.

Fue una buena noche y me encantó haber ido.

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