Se nos muere

Compártelo si te gusta:

Ha sido una gran madre. Nos ha cuidado y nos ha proporcionado un lugar para vivir. Nos ha dejado libres para que hagamos lo que queramos y así lo hemos hecho. Nos independizamos bastante jóvenes y, a pesar de crearnos nuestra propia casa, seguimos bajo su protección y, en cierto modo, bajo su mismo techo. Nunca nos ha faltado la comida y jamás nos ha negado nada. Tiene sus días malos, como todo el mundo, pero hemos sabido soportarlos.

Sin embargo, se muere. Hace tiempo que tiene una enfermedad degenerativa que la va destruyendo poco a poco. No es muy mayor, pero sí lo suficiente como para resentirse de esta enfermedad. Sus pulmones están sufriendo y su piel se empieza a destruir debido a las quemaduras que provoca esta enfermedad. Además, su hidratación se ve amenazada.

Los expertos dicen que la culpa la hemos tenido nosotros. La hemos sometido a mucho estrés, le hemos fumado en la cara y la hemos maltratado físicamente, haciendo que sus pulmones se vean perjudicados debido a eso.

Nos han dicho que si no desistimos de nuestra actitud, morirá y nosotros estaremos en verdadero peligro. No podemos vivir sin ella porque no somos lo suficientemente adultos como para prescindir de su protección.

A todo esto, no he dicho de quién se trata. Esta madre querida y esta gran protectora de la que tanto prescindimos y que la estamos matando entre todos se llama Planeta Tierra.

Ha tenido que cuidar a todos nosotros además de proteger a sus otros hijos animales. Todos hemos vivido juntos en la misma casa, pero no hemos sabido ver el peligro de construir, construir y construir. Pruebas atómicas, humos, coches, centrales nucleares defectuosas, bosques arrasados, CFC, y un largo etcétera ha hecho que poco ha poco destruyamos a nuestra madre. Nadie hace nada por evitarlo y parece que a todos nos da igual.

Las grandes empresas de vehículos y las grandes petrolíferas no quieren cambiar porque el petróleo da más dinero que la electricidad. No nos interesa cambiar refinerías por centrales más limpias, ni usar centrales eléctricas de energías renovables. Los molinos se los dejamos a Don Quijote y el sol sólo sirve para broncearnos la piel.

El planeta va a estallar entre la superpoblación y los gases invernadero. La temperatura asciende y todos nos alegramos porque tendremos más calorcita durante más tiempo. ¿Qué más da que las ciudades costeras de medio mundo vayan a desaparecer? ¿Qué más da que vayamos a vivir en un infierno azotados por contínuos cambios climáticos? ¿Qué más da vivir junto a huracanes, inundaciones, tornados y lluvias torrenciales donde antes no había? ¿Qué más da tirar por tierra todo lo que hemos conseguido hasta ahora? ¿Qué más da, verdad? Al fin y al cabo hay millones de planetas donde vivir. Da igual que apenas hayamos salido de la órbita de nuestro satélite, el total es que de aquí podremos escapar y podremos vivir en otro planeta al que destrozaremos.

Durante miles de años hemos hecho lo que nos ha dado la gana, innovando y haciendo progresos tecnológicos sin pensar que algunos estaban dañando el planeta.

Pero, ¿qué puede hacer el hombre de a pie para salvar el planeta? Lamentablemente nada. No está en nuestras manos. Nosotros compramos los vehículos que hay y no podemos elegir energías renovables porque no tenemos dónde elegir. Todo está en mano de las grandes empresas. Hace años (repito, AÑOS), que estaríamos conduciendo coches 100% ecológicos. Hace años que no existiría ningún (repito, NINGÚN) vehículo de gasolina o gasoil. Pero todas las ideas fueron tiradas a un cajón y dijeron “todavía queda petróleo”.

La palabra las tienen las empresas y estamos esperanzados a que empiecen a trabajar en ello.

¿Sabéis lo que opino? Que ya no hay remedio. El tiempo que tardaremos en deshacernos de todo esto que nos perjudica será el tiempo justo para que sea demasiado tarde. Algunos científicos dicen que YA es demasiado tarde para solucionarlo, aunque dicen que podremos reducir el efecto si lo hacemos ya.

¿Sabéis cuál es el problema? Que vivimos para nosotros y no para la humanidad. Nosotros pensamos “necesito dinero y la única forma de conseguirlo es hacer esto” y no pensamos que eso perjudicará a sus hijos, sino que hoy necesita dinero y cuanto más rápido y mayor cantidad, mejor. Pensamos de forma egoísta y decimos “¿Nos estamos cargando el planeta? ¿Y a mí qué? Yo no lo voy a ver, así que no me jodáis que yo no voy a perder dinero por una mierda ecológica que nisiquiera voy a llegar a ver”. Pensamiento egoísta de un ser egoísta.

Y a todo esto sólo me queda decir una cosa: RIP.

Compártelo si te gusta:
Enviar a Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *