02.14.07
El romanticismo de lo predecible
¡Ay, el amor! Qué bonito, ¿verdad? Algo que sólo los seres humanos podemos sentir y que nos convierte en seres únicos. ¿Quién no ha sentido alguna vez esa sensación de acelerársele el corazón, las tan nombradas mariposas en el estómago y la falta de palabras ante la persona amada?
Todo muy bonito… y seguirÃa siendo asà de bonito si se quedara ahÃ; es decir, sentimos amor y lo demostramos con palabras bonitas y con acciones que en otras circunstancias serÃamos incapaces de hacer. Sin embargo, el ser humano no se queda ahÃ, siempre quiere más y la mayorÃa de las veces lo estropea.
Con el paso del tiempo, el 14 de febrero ha pasado de ser un dÃa normal a ser la excusa perfecta para decirle a tu pareja “Cariño, sigo aquÃ, no te enfades”. No veo nada menos romántico que eso.
Supuestamente, este dÃa es para demostrarle a la pareja que la queremos. Sin embargo, para mà es otra de las acciones absurdas que convierten al ser humano en algo predecible y poco “inteligente”. Y no es porque no debamos decirle a la pareja que la queremos, sino porque eso deberÃamos hacerlo todos los dÃas o, al menos, el dÃa menos pensado, y no cuando se nos obligue.
La época en la que estuve saliendo con una chica (con la que sigo manteniendo una profunda amistad y a la que sigo viendo a menudo), el dÃa de San ValentÃn nos pilló en medio de la relación. Yo, como comprenderéis, soy de los que odia regalar cuando me lo ordenan, asà que como no me apetecÃa regalarle nada, no le compré nada. Ella, viendo que no le habÃa regalado nada, me dijo en un principio que no importaba, pero luego me insinuó que le hubiera gustado que le comprara algo. Yo, por no enfadarme con ella, fui a comprarle una rosa, sin muchas parafernalias.
Ella se puso muy contenta. ¿Comprendéis ahora lo que digo de lo predecible y poco “inteligente” del ser humano? Pero no sólo ella, sino los millones de personas en el mundo que creen que este dÃa es para regalar algo y si no, eres un mal novio/a, amante o esposo/a.
Sin embargo, meses después de cortar, vi un DVD de un grupo que le gustaba en una tienda de música y se lo compré. Era un dÃa cualquiera, de verano, no era su cumpleaños, ni su santo ni chorradas por el estilo. Se lo regalé y me dijo “¿Y esto por qué es?”, y le dije “Porque lo vi y creà que te gustarÃa”. Para mÃ, eso es romanticismo, amistad o, simplemente, ser original.
De hecho, hace una semana vino a mi casa y, entre otras cosas, salió el tema de aquel dÃa, y se lo dije claro: “Yo aquel dÃa te regalé la rosa sin ganas” y ella me dijo “Ya lo sé”, riéndose a carcajadas.
Sin emgargo, aquà estamos, dejándonos llevar por tres mártires y la omnipresente Iglesia Católica que probablemente quiso pisar la fiesta pagana de las Lupercales, celebrada el 15 de febrero.
Después de ver de lo que somos capaces el ser humano, más convencido estoy de mis creencias. Y en el libro de angro, escribà hace algunos años otro de mis mandamientos: “No regalarás en dÃas señalados a menos que sea estrictamente necesario”.
Feliz dÃa de San ValentÃn.
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