Mi nuevo piano

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El jueves pasado (21/09/2006) fui a recoger mi nuevo piano. No es un piano técnicamente dicho, ni un órgano. Se trata de un Clavinova, de la marca Yamaha. Estos pianos se caracterizan porque tienen numerosas funciones aparte del piano tradicional e incluso poseen pedales.

¿Precio? 2975 €. ¿Mucho dinero para un piano? Bueno, otros se gastan miles de euros en modificar su coche para nada. Yo, al menos, no lo hago para vacilar.

Mucha gente me han dicho “eso es un capricho” y yo he dicho “un capricho que me ha durado más de 20 años”. ¿No creéis que son muchos años para que sea un capricho? Y más yo, que si se me antoja algo y a los dos días no lo tengo, me olvido de ello.

No, no es un capricho. Es, como se suele decir, mi asignatura pendiente. Siempre me ha entusiasmado el piano, y siempre he querido aprender. Y ahora que estoy trabajando, con ahorrar un poco, he podido comprármelo.

Y ahora viene la segunda gran crítica: “¿y no hubiera sido mejor empezar con un órgano pequeñito y luego comprarte el armatoste ese?”. Pues no, por dos motivos fundamentales.

Primero, el Clavinova tiene las teclas con efecto martillo, es decir, simula el efecto que tienen los pianos tradicionales al pulsar una tecla. Esto es muy útil porque si aprendo en un teclado o en un órgano, voy a acostumbrarme mal y voy a aprender a tocar con la sensibilidad que te da el micropulsador que tienen las teclas debajo. Si, por el contrario, aprendo con un piano que tenga ese efecto martillo, tendré que aprender con esa dureza, y luego no me costará tocar en un piano normal.

El segundo motivo es porque yo necesito motivación. Yo no puedo empezar con una mierdecilla de teclado porque me aburriría en seguida. Yo necesito tener la motivación de decir “coño, estoy tocando en un piano que se puede considerar profesional”.

Otra de las preguntas que me hacen es: “¿Y te has apuntado en el conservatorio o a algún profesor de piano?” Pues no, y os voy a dar la explicación.

Primero, que soy autodidacta, y los que lo sean, me comprenderán. El autodidacta no puede esperar a que alguien le enseñe porque él mismo puede aprender por sí solo. Sí, ya sé; lo que te enseña un profesor no te lo puedes aprender por ti mismo. Pero es que ese es precisamente el problema. Yo aprenderé lo que me vaya haciendo falta y cuando me vaya haciendo falta. Y, al final, cuando me quede parado en un punto en el que no pueda seguir, entonces será cuando me compre un curso de piano o un libro o lo que sea. Pero mientras tanto, seré yo el que decida cuándo y qué aprender.

El segundo motivo es que al ser autodidacta, yo marco el ritmo. Por regla general, los profesores tienen un ritmo muy lento y para cualquier chorrada tardan días. Muchos dirán que de eso se trata y para eso lo hacen. Sí, lo sé, pero es que yo, con mi método y ritmo personal, soy más eficaz y lo llevo todo para adelante. Además, se me queda todo porque yo sé lo que hacer para que se me quede. De hecho, un día después de la compra ya sé relacionar, casi instantáneamente, muchas de las notas vistas en una partitura con las teclas correspondientes del piano.

Otra de las preguntas que pueden plantear la gente es: “¿Y si te surge una duda que no eres capaz de respondértela por ti mismo?” Si dices eso es que no eres autodidacta jajajaja. Ser autodidacta significa buscarse la vida sea cual sea el problema. Precísamente ahora tengo uno relacionado con la postura de las manos. ¿Crees que me preocupa? Pues no, porque en cuanto me ponga a buscar por Internet seguro que encuentro algo, y si no, ya lo he dicho antes, me compro un libro de piano o un curso de CCC y se acabó.

Espero que se hayan entendido mis motivaciones. Ya sólo me queda decir el modelo de Clavinova. Se trata del CVP-303.

Ahora mismo estoy empezando con “Para Elisa” de Beethoven. El principio ya me sale un poco.

Os iré poniendo canciones en Youtube conforme las vaya aprendiendo.

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