Bondad o malicia v2.0

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Realmente no tiene nada que ver con mi anterior artículo, pero me ha parecido un buen título.

No voy a exponer el caso concreto porque no es plan, pero contaré cómo me siento.

A veces soy tonto y otras veces gilipollas. Yo soy de los tontos que cuando queda con alguien, va. Menuda estupidez, ¿no? Más de uno pensará: “joer que tío más gilipollas”. Pues sí, qué le vamos a hacer, es un defecto.

Pero es que además, eso no es todo, porque encima, si me surge otra cosa, digo que no puedo porque ya tengo otro compromiso. Es impresionante lo gilipollas que puedo llegar a ser, ¿eh? Pues es así.

¿Por qué digo esto? Porque por regla general, la gente no piensa en su primer compromiso, sino en el mejor. Es decir, si a alguien le sale un primer compromiso de hacer una cosa y luego le sale otro, y el segundo le gusta más, cancela el primero y hace el segundo.

¿Bondad o malicia? No creo que sea ninguna de las dos cosas; simplemente, egoísmo. ¿Qué más da que todos los planes de terceras personas estuvieran puestos en ti? Da igual, tu misión es mirar por ti, porque, si tú no miras por ti, ¿quién lo hará?

Pues angro. El imbécil de angro que piensa en los demás. El imbécil de angro es el que va a mirar por mí si yo me despisto.

Y mientras, ¿qué? Pues mientras, angro sufre las consecuencias de no asistir a un segundo compromiso por su maldita bondad y palabra de honor. Angro sufre el enfado de algunas personas por caer bien a otras. Angro sufre la ira de otras, por olvidar enfados anteriores, ¿verdad, ***?

Angro sufre enfados de gente y pone la otra mejilla porque no quiere hacerle daño. Angro ve cómo una persona le dice cosas que no desea y angro pone su tercera mejilla, ¿verdad ***?

Y todo eso, ¿por qué? Por ser bueno. Eso le pasa a angro por ser absurdamente bueno.

La gente no piensa en ti; la gente no piensa en que van a descolocarte un fin de semana entero. Y sin embargo, yo sí lo hago. Yo lo hago y cancelo compromisos por asistir a otros que ya tenía en mente; aunque el segundo me compense o me guste más.

No se puede ser bueno. La gente me está haciendo ver que en la vida hay que ser un cabrón. La gente me ha demostrado que no hay que molestarse por nadie. No se puede pensar en los demás, porque el que sales mal parado eres tú. La gente no se para a pensar el daño que te hace de forma inconsciente o consciente. La gente lo hace y punto. Hay que ser así.

****, sabes que este artículo es por ti. Lo sabes porque te lo he dicho. Pero no me lo tomes en cuenta; el vaso estaba a rebosar y no era culpa tuya. Tú has tenido la mala suerte de añadir la última gota. Llevo una semana en la que cada día hay un poco más de agua, y el vaso ya estaba hasta la mitad debido a acontecimientos anteriores. No te culpo. Ya hablaremos, amigo.

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