Criticas 2ª parte

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Me acaba de llegar un mensaje de Ana, una lectora de este blog, para comentarme que existe un problema que, por otra parte, yo no conocía, y que impide escribir comentarios. Sin embargo, su intención iba más allá de este simple aviso, pues me enviaba su impresión sobre el artículo titulado “Escépticos, insultadores y críticos” que escribí hace unos diás.

Siempre con su permiso, expondré aquí mi opinión al respecto, pues me ha parecido muy interesante y trata un tema del que pocos se paran a pensar.

Aquí va su comentario:

El desinterés por la argumentación y la explicación es un fenómeno que
parece extenderse con rapidez por los medios de comunicación, desde mi
impresión alcanza incluso las instancias políticas, cotidianamente nos
asalta en las conversaciones tanto en las serias como en las triviales.
Alienta encontrar una denuncia tan enérgica como la tuya, aunque tengo una
propuesta que lanzarte y es, a decir verdad, revelar una afición secreta a
un desconocido. Mi afición, casi obsesiva, es preguntarme por qué las
personas actúan de determinada manera en situaciones concretas.
Probablemente pienses que no es un gran asunto, que es algo que todos, de
una u otra forma solemos hacer. Sin embargo la dificultad en inmensa. Ponte
a prueba: ¿podrías encontrar los motivos que expliquen la conducta del
redactor de comentario que criticas? ¿simplemente te parece mal su conducta
o pretendes hacer una “critica fundamentada”?, y lo que es aún más
importante ¿crees que se puede hacer una critica fundamentada sobre un
escrito, o lo que sea, sin conocer las motivaciones que subyacen en el, sin
conocer a su autor?, por otra parte en tu articulo distingues entre opinión
y crítica y crítica fundamentada, aunque la el significado de estos
conceptos no es algo generalmente definido, ¿debe ser una critica
fundamentada para ser aceptable? ¿Cuáles serían esos fundamentos?, la
opiniones ¿se pueden fundamentar?…
Como ya habrás apreciado caminando por las preguntas puede ir de lo
particular y concreto a conceptos generales y del examen de la conducta de
ese ajeno personaje a tu propia conducta, porque al fin y al cabo la pones
como ejemplo de lo que se debe hacer, creo que con bastante acierto. Intenta
buscar una situación en la que hayas actuado de forma similar al que
criticas, si no encuentras ninguna pregunta a tus conocidos que alguna
habrá, y piensa por qué actuaste de tal modo.
Mi comentario no es una crítica sino una invitación que espero aceptes.

En primer lugar, no sólo acepto tu invitación, sino que la desarrollo aquí.

Comentas que nadie se molesta en argumentar nada, y estoy de acuerdo contigo. Es normal ver gente hoy en día afirmando o negando con un simple “porque sí”. De hecho, las diferencias de edades de los interlocutores ofrecen varias formas de rehuir las explicaciones y los argumentos.

Apartando a un lado las veces en las que dicha argumentación no se conoce, podemos decir que los niños, por ejemplo, se enfadan, se callan o incluso se enfadan de tal manera que comienzan una pelea con el que intenta conocer el motivo de su afirmación o negación.

Más tarde se comienzan a usar los métodos pasivos como ignorar al interlocutor, hacer como el que no lo ha oído o el método que más gracia me hace: empezar a hablar y simular que te distraes con otra cosa y luego se te olvida.

Comentas que te preocupas por saber las motivaciones que llevan a la gente a decir lo que dicen o hacer lo que hacen. Pues te confieso que no eres la única. A mí me pasa bastante y, de hecho, entiendo perfectamente los motivos que llevaron a ese hombre a hacer ese comentario sobre Iker Jiménez.

Y creo que puedo contestar a eso. Uno de los motivos es desahogarse por algo que le molesta o que le incomoda. De hecho, la mayoría de blogs que no se limitan a copiar y pegar una noticia, se involucran de lleno en el tema que están tratando, dando sus opiniones y manifestando su estado de ánimo al respecto.

Otro de los motivos por los que esta persona dijo aquello pudo ser la tirria que pueda tener hacia Iker Jiménez, manifestando su opinión de una forma un poco extensa e intentando convencer, sin argumentos, a los lectores de su blog, para no sentirse marginado.

Existen muchos más, entre los que está la envidia, el coraje hacia su carrera, orgullo, etc.

Y creo que, de todas ellas, la más probable es la misma que me llevó a mí a escribir un artículo sobre él: desahogo por algo que nos molesta. La diferencia es que yo pensé antes de escribir e hice algo que, a priori, puede parecer absurdo: una crítica hacia las críticas. Tuve que pensar mucho para no “pillarme los dedos” y no caer en ninguna actitud reprochable desde mi propio punto de vista, pero creo que lo conseguí.

Respecto a tu pregunta: ¿simplemente te parece mal su conducta o pretendes hacer una “critica fundamentada”? La respuesta es ambas cosas. De hecho, la una sin la otra no tendrían cabida, ya que, el hecho de parecerme mal su conducta, implica que yo no voy a caer en el mismo error, por lo que tendría que fundamentar mi crítica. Y si hablamos de escribir una crítica fundamentada sin parecerme mal su conducta, sería caer en lo absurdo, porque no puedo escribir los fundamentos de la crítica si no creo que dicha actitud sea reprochable; no los encontraría por ninguna parte.

Otra pregunta es: ¿crees que se puede hacer una critica fundamentada sobre un
escrito, o lo que sea, sin conocer las motivaciones que subyacen en el, sin
conocer a su autor?

Esta pregunta es una pregunta trampa, y voy a ver si la contesto acertadametne. Las motivaciones de este autor las puedo suponer y, de hecho, ya he comentado que pueden tratarse de la mismas que me motivaron a mí a criticarlo a él. Esta pregunta conlleva otras dos que, de un modo u otro, pueden hacerme caer en un callejón sin salida. Se tratan de: “Si no entiendes sus motivaciones, ¿cómo te atreves a criticarlo?” y “Si conoces sus motivaciones, ¿por qué lo criticas?”.

Sin embargo, ambas, al igual que la original de Ana, hacen referencia a unas motivaciones que, en ningún momento, tienen relación con mi artículo. Es decir, yo no reprocho el porqué esta persona dijo lo que dijo, sino el cómo. Lo que le motivó a hacer el reproche no es lo que yo comento en mi artículo, sino su forma de llevarlo a cabo. Dicha forma es lo que es incorrecta a mi punto de ver. Ya pudieran ser rabia, rencor, tirria, odio o un sinfín de ellas que, sin embargo, ninguna excusa su falta de rigor informativo.

Es más, si nos adentramos más en el asunto, su crítica va dirigida hacia una persona que se lucra de un tema para el que él no tiene rigor científico. Él critica que Iker se alimente de la parapsicología y de los fenómenos extraños, denunciando, al parecer, su falta de rigor y escudándose en la buena fe de la gente que cree lo que dice sin pararse a pensar. Y, en cambio, nosotros nos tenemos que creer lo que él dice sin ofrecernos ningún dato, argumento, prueba o indicio que confirme lo que este señor quiere decir. Iker es reprochable por tratar con un tema que se alimenta de credulidad de la gente, pero él puede usar la misma conducta que critica para hacer que la gente lo cree a él.

Otra pregunta es: ¿debe ser una critica fundamentada para ser aceptable? .

Una crítica fundamentada no tiene más razon que otra que no lo es si sus argumentos son incorrectos, pero, al menos, puede ser considerada como tal. Mi intención no es dar la razón a una persona sobre su crítica por tener argumentos, sino aceptar que lo que pretende ser una crítica, lo es realmenete. Y para ser una crítica fundamentada, debe tener argumentos. Si no se tienen, no se puede pretender dar explicaciones.

Otra pregunta:¿Cuáles serían esos fundamentos?. Esos fundamentos deberían ser los que el autor crea oportuno, pero sin condundirlos con su opinión personal. Otra cosa es procurar dar argumentos que sean reales o que, al menos, hayas comprobado por ti mismo. Y, por último, y lo más grave, es pensar antes de dar un argumento y ver si se te vuelve en tu contra.

Última pregunta: La opiniones ¿se pueden fundamentar?.

A esta pregunta podría contestar con otra tesis sobre las opiniones, pero creo que no hace falta, ya que creo que sé por dónde vas. Lo que hace este hombre con Íker Jiménez no creo que se pueda considerar una opinión, puesto que, no sólo hace una denuncia (la cual, obviamente, siempre ha de estar fundamentada), sino que intenta argumentarlo con historias y datos que pretenden ser escandalosos. Sin embargo, esas historias, a su vez, se basan en su opinión de que la parapsicología es absurda y en que Íker Jiménez vende respuestas a los crédulos, cuando no es así. Amén de otra serie de afirmaciones falsas y sin rigor.

Así que, si recordamos lo que dije más arriba sobre lo absurdo que podría parecer hacer una crítica sobre una crítica, podemos concluir que no es tan absurdo, ya que la intención de mi artículo no era reprochar a la otra persona sobre el hecho de escribir una crítica sobre Iker, sino su forma de hacerlo.

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